Ansiedad sexual, el límite psicológico para el amor

No debemos creer que sólo algunas enfermedades o la toma de ciertas sustancias pueden afectar a nuestra capacidad sexual. Tampoco debes creer que por “fallar”, (obsérvese el uso de las comillas), algunas veces ya nunca seremos grandes amantes. Las trabas psicológicas en demasiadas ocasiones son más fuertes que nuestros deseos de amar y esto puede perjudicarnos en la ejecución, creando así aún más y mayores obstáculos. ¿De qué estoy hablando?…

Hablo de cuando nos preocupamos en exceso, ya metidos en faena, de no estar a la altura y de no ser capaces de satisfacer al otro. O de si el miedo a que se produzca un embarazo resulta paralizante aún cuando se esté practicando el sexo seguro. O de si estamos tan obsesionados con algún tema, (un problema o el trabajo diario), y no podemos dejar de darle vueltas ni en medio de momento tan romántico y sensual. O de cuando simplemente no existe comunicación suficiente entre los amantes como para expresarse gustos y preferencias sexuales con total libertad.

Cuando se da alguna de estas situaciones, (o varias, o todas juntas), el encuentro amatorio no se disfruta con intensidad, no se goza plenamente, y lo que es peor, lo más probable es que alguno de los dos, o ambos, termine sintiéndose muy decepcionado. Y es que estas limitaciones psicológicas no son fáciles de salvar cuando nos invaden y terminan controlando incluso el funcionamiento de nuestro cuerpo; así, la mujer no produce la lubricación necesaria para que la penetración no resulte dolorosa o directamente se cierran involuntariamente los músculos vaginales, y el hombre sufre problemas en su erección, no consiguiendo así practicar el coito con normalidad, o de eyaculación precoz.

Y como es lógico si esta situación no se habla y se soluciona puede provocar tanto en uno como en otro una disminución de su apetito sexual.

Existen diferentes formas de ansiedad sexual

Existen diferentes formas de ansiedad sexual

La mejor solución a todo esto es, desde luego, la comunicación y el entendimiento entre ambos. Si es tu pareja la que sufre de Ansiedad Sexual has de tener paciencia y valorarlo en su conjunto tratándolo con mucho cariño, así conseguirás que aumente su autoestima y que todo se vaya normalizando poco a poco. Si, en cambio, eres tú el que te agobias en pleno acto sexual y temes no ser buen amante, expresa tus miedos a tu pareja y confía en su comprensión y en su amor. Poco a poco la relación se fortalecerá, los miedos desaparecerán y los encuentros amorosos serán cada vez más satisfactorios para ambos.

Ahora bien, hablo de Ansiedad leve o moderada, cuando el trastorno no nace de un hecho traumático grave anterior o no resulta insuperable. Si la comunicación entre la pareja no es suficiente para “sanar”, lo mejor es acudir a un especialista. Ponerse en manos profesionales es siempre una buena opción cuando no existe otro modo de superar nuestros miedos.

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  1. Pingback: Disfunciones sexuales en las mujeres 4 Marzo, 2015

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