Aplicaciones móviles y la masculinidad

Con las aplicaciones móviles y la masculinidad me refiero al uso que un hombre puede darles a éstas. Últimamente se habla mucho de este tipo de aplicaciones con el objetivo de conocer personas, ligar, encuentros sexuales, etc. Hay muchas personas que sus motivos tendrán y sin meterme mucho en el asunto, quiero exponer algo interesante. ¿Sabias que detrás de estas herramientas hay un enorme “sexismo”?

Hablemos de Grindr, una de las aplicaciones más interesantes para el ligue de personas gays, es increíble. Aquellos hombres con más popularidad son los que se definen como “masculinos, semblante hetero”. Pensando un poco en el trasfondo del a etiqueta “semblante heterosexual” nos topamos con un punto de sexismo de alto nivel. Sin hacer alusión a la mujer, se ve claramente la jerarquía de la situación.

Al final, no comprenden que no hay que mostrarle al mundo lo “macho” que son por desear acostarse con otro hombre.

¿Qué sucede? ¿Las aplicaciones móviles y la masculinidad dominan?

Hay que dejar claro que un hombre gay lo es por amar y desear a otro hombre. Esto no tiene una relación con la identidad del género o su orientación hacia el deseo. Sin embargo, parece ser que al mundo le interesa las aplicaciones móviles y la masculinidad vayan de la mano. Por lo que, si abres Grindr y hallas un hombre con mucho músculo y barba, notarás que es el indicado.

Se aprendió a erotizar esos cuerpos, barbas y la forma masculina de otro modo al mundo entero. El querer a un hombre con vestido dice que no es lo más interesante. En sí, el carácter femenino se olvida (está bien) y, además, suele ser descalificado. Muchas veces se plantean diversos sustantivos que acaban en “a” como “gata”, “loca”, “musculosa”, y más. Sin embargo, ¿existe esa persona que se planteó el por qué ese tipo de hombre homosexual es el que consigue el éxito? ¿Por qué son más aceptados y mejor valorados y los demás no?

Inclusive, en la misma cama se ve el machismo. Aparecen las constantes etiquetas y varios mitos que ni sabíamos que existían. Y en general, siempre depende de si penetrarás o serás penetrado, de allí valdrás más o menos. Pensemos en el cómo se le dice a un hombre que disfruta de la penetración anal, “pasiva” (utilizando nuevamente el sustantivo). El ser pasivo no da mucho glamour, o eso dicen… es algo que no irás gritando a los cuatro vientos y lo colgarás en tu perfil de Grindr. Al parecer, es algo que no es de orgullo para la persona que está en esta inclinación sexual.

El sexismo por delante

Lo que más se destaca es que no es alguien sumiso. Y es que, el ser sumiso, normalmente se vincula a un “ser” que muestra signos de debilidad y nuevamente, hace un poco de referencia a la mujer. ¿Está claro que la mujer está metida en lo sexista? Porque, me pregunto, ¿cuál es la relación que tiene mí conducta sexual en la cama con la sociedad? ¿Por qué si eres hombre disfrutarás más penetrando que siendo penetrado? Nuevamente, parece que no hay mucha lógica en esto.

¿Acaso no existen aquellos hombres que gozan de ambas situaciones? Parece ser que no tienen otra opción que elegir entre chicha o limonada.

Lo negativo de las aplicaciones móviles y la masculinidad es que obliga a la sociedad a desnudarse antes de tocar la cama. Muchas veces, se busca poner una foto de perfil sobre aquello que nos gustaría encontrar. Es de allí que las personas se llevan la masculinidad o feminidad a un criterio diferente. La etiqueta, al final, podría doler mucho. Lo bueno de ello es que son de quitar y poner.

 

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