Buenos hábitos contra la diabetes gestacional

La práctica regular de actividad física, la alimentación equilibrada y el monitoreo de la glucosa evitan una serie de consecuencias desencadenadas por este problema de salud: la diabetes gestacional.

Los cambios hormonales que se producen durante el embarazo pueden dificultar la acción de la insulina, encargada de abrir las puertas de las celdas de las células para que el azúcar circulante en el organismo entre y pueda ser convertido en energía. Cuando esto sucede y el páncreas no cuenta con la capacidad suficiente de producir más de esta sustancia, la sangre se endulza y el diagnóstico es amargo: la diabetes gestacional. La buena nueva es que los buenos y viejos hábitos saludables son capaces de defender a la madre y el hijo de las mortales consecuencias derivadas de esta condición, que afecta hasta un 7% de las mujeres embarazadas a nivel mundial.

Antes de llegar a esta conclusión, científicos británicos y neozelandeses han revisado 45 estudios, con un total de 4 501 embarazadas y 3 768 bebés. Los expertos, posteriormente, compararon a las mujeres que sólo siguieron el tratamiento clínico con otras que, además, han invertido en prácticas como el ejercicio físico, alimentación equilibrada y un monitoreo cercano de la glucosa en sangre (tasa de azúcar en la sangre).

Algunas madres reportan varias ventajas – tanto es así que gran parte de las adeptas declara la intención de apostar en cápsulas de placenta de nuevo en futuras gestaciones.

Consejos para evitar el desarrollo de la diabetes gestacional

Consejos para evitar el desarrollo de la diabetes gestacional

Para los bebés, el combo de medidas saludables se ha asociado a un menor riesgo de nacer por encima de los estándares de peso y tamaño considerados como seguros. No hubo conexión significativa con la cantidad de glucosa en la sangre de los recién nacidos.

Las madres, a su vez, serían beneficiadas con una mayor probabilidad de evitar la depresión post-parto y de recuperar el peso ideal en los primeros 12 meses que siguen a la salida de la maternidad. En cuadros de hipertensión, lesiones en el perineo (zona situada entre la vagina y el ano), la laceración y la necesidad de cesárea, la diferencia registrada en la comparación de las clases fue irrelevante.

Pero atención: a pesar de que los autores de la investigación han dado cuenta de que los hábitos adecuados ofrecen, sí, muchos beneficios en este contexto, no sustituyen a las prescripciones médicas. Todas las mujeres embarazadas — y en especial las que padecen con diabetes gestacional, deben ser acompañadas de cerca por un médico.

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