¿Circuncisión o no circuncisión?

La circuncisión es una técnica mediante la cual se extirpa la piel del prepucio, dejando el glande al descubierto. Esta operación ha formado y forma parte de la tradición y creencias de diversas culturas, tales como la musulmana, la judía y algunas comunidades del continente africano. Se lleva a cabo pocos días después del nacimiento o bien durante la niñez.

En estas culturas, la razón por la cual se circuncidaba no sólo era por motivos estéticos. El órgano sexual masculino, en su forma original, era considerado feo y poco apropiado. Pero, además, el prepucio se consideraba una parte sucia que debía eliminarse.

Desde luego, en lo que se refiere a la cuestión higiénica, no les faltaba razón. Se ha demostrado científicamente que los varones sometidos a circuncisión tienen menos riesgo de desarrollar enfermedades tales como cáncer de pene, infecciones urinarias y algunos tipos de ETS.

Pero no sólo este procedimiento está limitado a la religión o a las costumbres de algunas sociedades. Hay veces en que la circuncisión se hace necesaria cuando existen problemas relacionados con la movilidad y la incapacidad de retracción del prepucio. Algunos hombres tienen verdaderas dificultades a la hora de llevar a cabo el acto sexual por esta causa, debido al dolor y a la incomodidad que conlleva. Y eso sin hablar del riesgo que corren de sufrir un desgarro accidental en la zona del prepucio si se pasan de “apasionados”.

Circuncisión en el antiguo Egipto

Circuncisión en el antiguo Egipto

Por otra parte, existe un estudio que afirma que el pene circuncidado va perdiendo poco a poco la sensibilidad debido al roce constante al que se ve expuesto el glande. Este dato puede echar para atrás a cualquier valiente.

Pero también se ha confirmado que, precisamente esta desensibilización que puede parecer negativa a priori, ayuda a que el varón sea capaz de estar mucho más tiempo activo durante el acto sexual que aquel que no está privado de su prepucio. La desensibilización no implica la falta total de placer ni de sensación, tan sólo que se tarda más en conseguirlo.

Ahora bien, los expertos recomiendan que, a menos que se tengan problemas serios que requieran esta operación, la circuncisión es una opción de carácter estrictamente voluntario. Ni se aconseja ni se deja de aconsejar. La última palabra la tiene el propio individuo… y, por supuesto, su pene.

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