Consoladores, dildos y vibradores

Según el diccionario, “consolar” es aliviar el dolor, encontrar consuelo y éste es el sentimiento de alivio, gozo y alegría. Me quedo con estas dos últimas palabras… mmm gozar y ser feliz ¡qué más se puede pedir en una sesión erótica!… (aunque estoy casi segura de que el nombre de “consolador “ lo puso un ser con pene de carne y tejido esponjoso minimizando a los penes de plástico y silicona con pilas). En fin, hoy hablamos de consoladores, dildos y vibradores.

La historia de los también comúnmente conocidos “dildos” se remonta a épocas prehistóricas en donde nuestras ancestras se las ingeniaban para hacer de los vegetales y utensilios de cocina sus acompañantes en las largas jornadas de placer solitario y a escondidas. Por ejemplo, en la Grecia antigua las solteras –no dudo que también las casadas- usaban el “olisbos”, un substituto del pene hecho de madera al cual le untaban aceite de oliva para lubricar.

Cuenta la historia que en Occidente, durante el siglo XIX cuando la sexualidad ya estaba vista como pecaminosa, los médicos comenzaron a “sanar” una enfermedad que aquejaba a las mujeres, era una histeria colectiva con los siguientes síntomas: lubricación vaginal, ansiedad, fantasías sexuales… ¿reconoces esos síntomas? ¡Por supuesto! es tan sencillo como estar “cachonda” o “caliente”, pero en ese entonces, al ser prohibido el placer femenino, las mujeres se iban con el médico a “terapia de masaje del clítoris y la vagina”. Así, a finales del siglo XIX y gracias a la invención de la electricidad, el uso de los nuevos dildos, los “vibradores”, pasaron de la consulta médica a la rehabilitación en casa.

En la actualidad, los puedes comprar casi en cualquier parte y en breve hasta en la sección de electrodomésticos. Los hay de todos tamaños –inclusive jumbo y súper dotados- , de todos colores para combinar con el tanga y con cientos de formas no necesariamente con forma de pene, de hecho los más modernos podrías confundirlos con la secadora de pelo. Sin embargo, aunque visualmente no son muy atractivos, olvidas ese detalle cuando sientes cómo se amoldan a tu vulva no sólo haciéndote disfrutar por dentro sino al estimularte también el clítoris. La mayoría son de pilas –así te lo puedes llevar de día de campo- y tienen para regular su intensidad ¡br,br,br,br o brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr! hasta alcanzar el clímax.

Aún existen muchos tabúes en torno a este juguetito sexual. Por ejemplo, se considera que es para mujeres sin pareja -concepto anclado en el varón con pene de carne y tejido esponjoso del primer párrafo. Sin embargo, un vibrador puede ser el complemento perfecto para una sesión erótica entre dos, tres o en solitario. Tod@s pueden disfrutar de una sesión erótica excitante porque también sirve para estimular el ano, los vibradores no son exclusivos para las mujeres de hecho los hombres pueden encontrar también fantásticos orgasmos, además como no vienen espermatozoides incluidos, la fecundación es imposible por lo cual quitaremos un factor de preocupación al acto sexual: ¡no habrá embarazo! Y por si fuera poco al ser de pilas no tienen periodo refractario ni ganas de dormir después de un encuentro coital, sólo con cambiarle las pilas hay diversión para rato.

En Sexualidad10.com te recomendamos apuntar en tus compras del mes un vibrador, lo puedes conseguir en una tienda sexshop, por Internet.

Vibradores

Vibradores

Recomendaciones a la hora de comprar un consolador

• Compra el que visualmente te sea atractivo.
• No te midas en el tamaño. Siempre es mejor que sobre y no que falte.
• Pregunta sus virtudes o lee minuciosamente su estuche.
• Compra además lubricante en base agua.
• Si compartes el vibrador con tu pareja o con quien se te dé la gana, no olvides desinfectarlo y ponerle un preservativo. El sexo protegido es primordial.
• Relájate antes de utilizarlo, date una ducha con agua caliente y crea un ambiente agradable durante la sesión erótica, pon música, velas, etc. (es económico y estimulante).
• No necesariamente se requiere comprar un dildo, puedes ingeniártelas para hacer uno casero, sólo ten mucho cuidado en que sea higiénico y de materiales que no puedan lastimarte.
• Por último: no causa adicción, je, aunque no dejarás de utilizarlo.

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