Cuidar de los dolores de la mujer

Las quejas relacionadas con los cólicos menstruales y con la endometriosis son cada vez más comunes. Afortunadamente surgen nuevas opciones de tratamiento.

Existen sufrimientos intensos y recurrentes, que pueden prolongarse por años sin diagnóstico e interferir en la autoestima y en la calidad de vida de las mujeres en todo el mundo. La aflicción es antigua: Hipócrates, el padre de la medicina, ya había documentado el problema alrededor de 460 a. C. Siglos después, no es raro que la causa de la molestias sigue siendo un enigma que busca ser descifrado en el consultorio. Y eso cuando la mujer afectada acude al médico; ya que muchas mujeres todavía piensan que dichas molestias en el bajo vientre son normales y aguantan las puntadas firmes, solas y calladas.

Hay de dolores a dolores. En el ciclo menstrual, es común que parte del ala femenina sufra episodios de la dismenorrea, el nombre técnico de la queja típica de este período. Sin embargo, si el suplicio se vuelve persistente o incapacitante, puede indicar la presencia de algún problema en las bandas del útero o en sus inmediaciones. Es el caso de la endometriosis, una condición que cada vez afecta a más mujeres en edad reproductiva y puede alterar incluso la voluntad de ser madre. “Hoy en día el estilo de vida tiende a empujar la decisión de tener hijos después de los 30 años y es normal que las mujeres queden embarazadas con menos frecuencia. Con eso, terminan menstruando más a lo largo de la vida”, explica el ginecólogo Newton Busso, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Santa Casa de São Paulo.

¿Y qué tiene que ver esto con la endometriosis? Ahora bien, una de las causas del problema es la menstruación retrógrada – parte del flujo sanguíneo, en vez de ser expulsada, se esparcee por los órganos cercanos al útero. “Ese escape no es inusual y, en general, el sistema inmune detecta los elementos extraños allí, y los elimina”, explica el ginecólogo Cintia Pereira, del Hospital San Camilo, en la capital paulista. “Pero, en algunas mujeres, este fenómeno pasa desapercibido. Por lo que fragmentos de tejido que revestían el útero se acumulan en zonas no aptas y dan origen a la enfermedad”, concluye. Es como si se dejaran las semillas de la endometriosis surgir y prosperar.

Tratamiento de los dolores de las mujeres

Tratamiento de los dolores de las mujeres

Un estudio de la Fundación Mundial de Investigación en cáncer de recto hecho en diez países acusa un tiempo promedio de siete años entre los primeros relatos de los síntomas (puntadas en el vientre, dolor durante las relaciones sexuales, dificultad para quedar embarazada…) y la confirmación de la disfunción. En ese intervalo de tiempo, muchas de ellas ven menguar la energía, la relación y hasta la productividad, e incluso, hay mujeres que llegan a abandonar el trabajo.

Para averiguar si la causa de los dolores es la endometriosis o algún otro trastorno, el médico tendrá que evaluar una porción de los síntomas que muchas veces se confunden la investigación. “Es grande el abanico que se abre cuando se trata de problemas de esta región”, admite el ginecólogo Telma Mariotto Zakka, de la Sociedad Brasileña de Estudios del Dolor. “La pelvis, que comienza por debajo del ombligo y se extiende hasta la raíz de los muslos, es rica en vísceras, músculos, vasos… Es decir, todo allí es susceptible al dolor, lo que dificulta la identificación del origen de las quejas”, completa.

Además de los cólicos, existen otros indicios, como náuseas, vómitos, fatiga, dolor de cabeza, diarrea y sensación de pesadez en las piernas, que son comunes a diferentes disfunciones, y no sólo a las ginecológicas. Incluso problemas marcados por una inflamación en el intestino, como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, pueden encontrarse entre las posibilidades de diagnóstico. El síndrome del intestino irritable, más común en las mujeres, es otro desarreglo a ser considerado: fuera de las molestias abdominales, también llega a provocar dolor durante la relación sexual. ¿Es o no es un rompecabezas?

Recurrir a analgésicos y anti-inflamatorios sin orientación en la búsqueda de alivio rápido puede enmascarar el problema y complicar las cosas. No es que los remedios sean malos. Por el contrario, si alivian el dolor pueden ser beneficiosos; pero la verdad es que no tratan la enfermedad que se encuentra detrás de los síntomas. Y más: el uso inadecuado puede repercutir en úlceras gástricas y daños renales.

De ahí que el seguimiento ginecológico y una buena conversación con el especialista son las reglas de oro para detectar precozmente la causa del problema y actuar con precisión, incluso para prevenir los efectos como la infertilidad – la endometriosis figura en el historial de 25 a 50% de las mujeres con dificultad para quedar embarazadas. “Cuanto más tiempo sufra la paciente con el dolor, menor es la probabilidad de curación. El diagnóstico rápido hace la diferencia para la reversión del cuadro”, afirma Paulo Cesar Giraldo, presidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología del Estado de São Paulo (Sogesp).

Algunos dolores de las mujeres

Algunos dolores de las mujeres

En la caza del problema, el profesional tiene en cuenta las posibles alteraciones en el ciclo menstrual, la intensidad de los calambres y la presencia de abultamientos o nódulos en la región. Cirugías pélvicas previas, incluyendo cesáreas, también deben ser informadas, una vez que facilitan el desbordamiento del endometrio, el tejido que reviste el útero.

Si es necesario, la búsqueda continúa con un examen de sangre que dosifica la proteína CA 125 – una concentración muy alta enciende la luz amarilla – y con las imágenes de la resonancia magnética con contraste. Posteriormente, el médico puede optar por videolaparoscopia, procedimiento quirúrgico realizado con la ayuda de una microcámara. “Esto no sólo da la certeza del diagnóstico como una forma de tratamiento, ya que, a lo largo del examen, los focos de endometriosis van siendo eliminados”, cuenta Telma.

Tratar cuadros de intensos dolores menstruales o una enfermedad compleja como la endometriosis requiere muchas veces un enfoque multidisciplinario. “Para esta condición, indicamos el uso de medicamentos específicos, fisioterapia, psicoterapia, así como también técnicas de relajación, como la meditación”, enumera el ginecólogo Nucélio Leemos, especialista en dolor pélvico del Hospital Samaritano. El esquema terapéutico pasa por la prescripción de anticonceptivos combinados orales, inyectables o por medio de un dispositivo intrauterino, DIU, que va liberando diariamente una dosis de la hormona. El objetivo es suspender la menstruación para detener el crecimiento del endometrio. El monitoreo del marco señala la necesidad o no de interés para la videolaparoscopia a fin de limitar el crecimiento del tejido y eliminar las adherencias.

Antes, durante y después del tratamiento, la mujer debe estar rodeada de una red de atención, con enfoque especial incluso en la dieta. “En la endometriosis, el funcionamiento intestinal alterna ciclos de diarrea y de dificultad de evacuación”, dice la nutricionista Marisa Coutinho, del Hospital San Camilo. Una alimentación equilibrada y rica en fibra ayuda a regular el intestino y ahorrar molestias adicionales.

Pasar años bajo el dominio de los dolores desafía el equilibrio emocional de cualquier persona. “Y si esta disfunción afecta el sexo y la fertilidad, de ahí que usualmente la endometriosis se convierte en un factor estresante”, dice el psicólogo Jamir Peca, profesor de la Universidad del Valle de Itajaí, Santa Catarina. “Por eso, la endometriosis y su ciclo vicioso de dolor, la ansiedad y la depresión, pueden requerir apoyo psicoterapéutico”, afirma.

Además de trabajar la mente, es preciso poner el cuerpo en movimiento. De ahí el consejo de practicar actividad física y fortalecer la musculatura del bajo vientre. “En un intento de minimizar el sufrimiento de los calambres, el cuerpo sufre desviaciones en la alineación de la cadera y de los miembros inferiores, ocasionando cambios en los músculos del suelo pélvico, región que sostiene la vejiga, el intestino y el útero”, señala la fisioterapeuta Ana Paula Obispo, de la Universidad Federal de São Paulo. Mientras que los ejercicios más generales y dirigidos ayudan a prevenir las crisis, compresas calientes y masajes pueden ser excelentes remedios para controlar y reducir el dolor.

Para mejorar la circulación local, los ejercicios pélvicos ayudan a evitar o mitigar los episodios dolorosos. Para hacer justicia al beneficio, sólo tienes que repetir diez veces secuencias como esta: con las piernas apoyadas en una bola grande, de esas de pilates, y los brazos al lado del cuerpo, eleve la cuenca contrayendo el abdomen y los glúteos. Con la cadera en alto, inspirar y bajar lentamente. “Movimientos similares a los de la danza del vientre también actúan en el fortalecimiento de la musculatura interna”, enseña la fisioterapeuta Ana Paula Obispo.

De dolores a dolores

Conozca a otros problemas detrás de dolor en la región pélvica

Vulvodínia: se Caracteriza por dolor o ardor crónico en la vulva, el área externa del órgano sexual femenino, que está muy sensible al tacto.

Infecciones uterinas: Calambres, hinchazón y secreción señalan proceso inflamatorio despertado por microbios, en general se transmiten por contacto sexual.

Quistes ováricos: Los pequeños huesos (carozos) de contenido de líquido que se forman en los ovarios o alrededor de ellos pueden causar ciclos menstruales irregulares y dolorosos.

Varices pélvicas: Venas dilatadas en torno a los órganos de la pelvis están detrás de complicaciones como el aumento del flujo menstrual, pinchadas y sensación de peso en el abdomen.

Adenomiosis: El crecimiento del endometrio en la capa muscular del útero trae menstruación prolongada, estreñimiento y dolor durante el sexo.

En busca de alivio

Lo que puede componer el arsenal terapéutico contra los cólicos y el dolor de la endometriosis

Medicamentos: Analgésicos, anti-inflamatorios y drogas que minimizan las contracciones uterinas suelen ser recetados por el médico.

Hormonas: La táctica aquí es el uso continuo de anticonceptivos, que bloquea la menstruación y, por tanto, limita el crecimiento del endometrio.

Acupuntura: Reparto, la aplicación de agujas estimula la producción de serotonina y endorfina, sustancias cerebrales que reducen la percepción del dolor.

Fisioterapia: Los ejercicios guiados mejoran el tono muscular y dessensibilizam puntos de tensión y la inflamación en la región pélvica.

Terapia: De bolsos térmicos de la radiación infrarroja, el calor aumenta la dilatación de los vasos sanguíneos en el abdomen, al reducir los cólicos.

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