Depresión, cuando la pena te paraliza

Los trastornos afectivos pueden ser curados con fármacos y atención psiquiátrica, ya que la depresión es una enfermedad, y no una simple condición pasajera. Es hereditaria, y puede ser mortal.

La depresión es una enfermedad de naturaleza psicológica, matizándose como trastorno del estado de ánimo”, dice Rafael Mateu, autor de La Depresión: Sus Causas y Soluciones Psicológicas.

Se la reconoce por síntomas como indiferencia, retraimiento, inexpresión de los afectos, insomnio, irritabilidad, desesperanza, falta de fe y ansiedad. La parte intelectual de la persona también es afectada por la enfermedad, volviéndola desinteresada, con dificultad para retener conceptos y lentitud de pensamiento. Además, se producen apatía, indiferencia y confusión mental. Por otro lado, los síntomas físicos de la depresión van desde una necesidad exagerada de dormir, pasando por fatiga y cansancio, hasta taquicardias y/o opresión precordial. Todo esto hace que el área social se vea también perjudicada; se nota en el depresivo una retracción social, abulia, falta de comunicación, abandono del trabajo, tendencia a romper relaciones e incomunicación.

Según el origen de la enfermedad, la doctora Elba Garber distingue varios tipos de depresión: de causa conocida, de causa desconocida, ciclotímica (alternancia de períodos de depresión con períodos de excitación), depresión post-quirúrgica y depresión por duelo. Este último caso no es patológico, ya que luego de un tiempo desaparece si se acepta la realidad, es decir, la ausencia definitiva de lo que se ha perdido y se decide seguir viviendo a pesar de ello, recuperando el interés por la vida y la capacidad productiva. Pero si éste estado se hace permanente se convierte en patológico. Cuando la pérdida es concreta como la muerte de un ser querido es fácil reconocer la causa de la depresión, pero cuando la pérdida es más abstracta, como la pérdida de la libertad, del poder adquisitivo, de la capacidad de procrear, de la juventud, etc., es difícil reconocerlo.

Es sabido que la edad en la que hay un mayor riesgo de presentar un episodio depresivo va de los 25 a los 44 años. En los grupos más jóvenes, la depresión aumenta mucho el riego de alcoholismo, abuso de drogas y suicidio, mientras que los grupos de mayor edad aumenta el riesgo de mortalidad por una enfermedad preexistente. La psicóloga Gloria Marsellach indica que “los momentos de la enfermedad con más riesgo son cuando disminuye la inhibición y la melancolía (empiezan a mejorar) o cuando se inicia la depresión”. También advierte sobre los tres síntomas de la depresión relacionados con el suicidio: el aumento del insomnio, del abandono del cuidado personal y del deterioro cognitivo.

Problemas para conciliar el sueño

Problemas para conciliar el sueño

Hay un Camino

Existen dos teorías acerca del origen de la depresión; una dice que es originada por alteraciones orgánicas y la otra que tiene un origen psíquico. En todos los casos es conveniente tratarlo en forma integral. Cuando se descarten los factores orgánicos, se inicia una terapia en la que se atienden los componentes afectivos.

Desde un punto de vista psicológico, esta enfermedad aparece como consecuencia de un proceso de duelo mal elaborado. Estamos de duelo cuando perdemos algo, y si esta pérdida es poco significativa, pasa inadvertida. Cada vez que hacemos una elección, dejamos de lado otras opciones, perdemos otras posibilidades, siendo ésta situación casi cotidiana, así que no le prestamos demasiada atención. En cambio, si la pérdida es importante produce una conmoción que compromete a toda la personalidad, para lo cual debe realizar un verdadero trabajo.

Todavía no se ha encontrado un tratamiento totalmente efectivo que cure la enfermedad bipolar. Sin embargo se puede mantener a raya en la mayoría de los casos. En los años 60 se probó en humanos y se demostró que el litio aliviaba los síntomas de la manía Sin embargo, puede tener efectos secundarios en algunas personas y en dosis altas es tóxico, por lo que la administración ha de ser controlada rigurosamente por el médico y los pacientes deben realizarse análisis periódicos para comprobar cuál es la concentración de esta sustancia en la sangre. La terapia con litio que se toma sólo cuando aparecen los síntomas puede no ser efectiva y los expertos no se cansan de repetir que es importante seguirla de forma continuada. Hoy, aparte del litio, hay otros productos que sirven de ayuda para combatir la manía depresiva. Uno de ellos es el ácido valproico y sus derivados.

Los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina, un nuevo grupo de fármacos antidepresivos, se han convertido en el tratamiento de primera elección para los sujetos que padecen enfermedad depresiva mayor. La aparición de esta familia ha provocado un incremento constante en la prescripción de antidepresivos pues los médicos los emplean más en sus pacientes gracias a la mayor seguridad y tolerabilidad asociadas a su probada eficacia.

Sin embargo, en la investigación del tratamiento de la enfermedad bipolar, uno de los avances más significativos es la terapia combinada. De los últimos ensayos se ha desprendido que muchos pacientes que no responden a un medicamento único sí lo hacen a dos o más estabilizadores del estado de ánimo, como se les llama. El apoyo psicológico es otra de las grandes ayudas contra la enfermedad bipolar.

Es importante tener en cuenta que aun cuando un deprimido puede hacer muchas cosas por ayudarse, nadie puede simplemente curarse por voluntad. Otro drama de esta enfermedad es que muchos enfermos que no hallan ayuda en la medicación desisten y recurren al alcohol y a las drogas, además, porque suele ocurrir que estos pacientes se encuentran en situaciones de vida que los afligen, por lo que tomar decisiones trascendentes en este momento puede no ser conveniente.

Como familiar o persona cercana al deprimido, se lo puede alentar a realizar pequeñas actividades que lo ayudarán en cierta medida. Si presenta ideas suicidas, no prometa confidencialidad. En este caso es preponderante avisar al médico o profesional de la salud mental para el inicio inmediato de un tratamiento adecuado, así como la implementación de las medidas y cuidados necesarios e incluso valorar su hospitalización

Depresión

Depresión

¿Depresión = Creatividad?

Los altibajos que marcaron la vida del compositor Robert Schumann describen muy bien la enfermedad maníaco-depresiva, más conocida como bipolar por el hecho de arrojar al individuo desde la apatía más absoluta hasta la genialidad.

A los 23 años, en 1833, trató de quitarse la vida. Siete años más tarde, vivió una de sus épocas más felices y creativas. En 1844, cayó de nuevo en la más profunda depresión. Cuatro años después, volvía a estar alto, es decir, en otra etapa de euforia. Y en 1854 trató de suicidarse otra vez tirándose al río Rin, aunque le rescataron. Entonces fue internado en un psiquiátrico donde murió dos años después de una inanición que él mismo se impuso.

Aparte de Schumann, muchos otros artistas y escritores famosos están en las listas de afectados. Edgar Allan Poe, Sylvia Plath, Vincent van Gogh, Cole Porter, Balzac, Hemingway, Isak Dinesen, Virginia Woolf, Gustav Mahler, Haendel, Mary Shelley, Charly Parker, Lord Byron, Shelley, Holderlin, Gauguin, Rosseti, Jackson Pollock son sólo unos pocos nombres. Esto hizo pensar que la enfermedad estaba asociada con la creatividad. La depresión sumerge al paciente en la apatía absoluta y la manía puede volverle hiperactivo, insomne y, en ocasiones, tremendamente creativo. Pero, por su puesto, la desgracia que significa padecer esta enfermedad en nada compensa este aumento de imaginación o inventiva.

Cifras inquietantes sobre la depresión

  • En la actualidad la depresión ocupa el cuarto lugar entre las enfermedades más discapacitantes, y se estima que para el año 2020 será el segundo.
  • Catorce por ciento de la población mundial sufre algún tipo de depresión, una de cada cinco personas tiene el riesgo de padecerla en algún momento de su vida y uno de cada 15 casos será tan grave que requerirá de hospitalización.
  • La depresión afecta aproximadamente a un 15% a 25% de los pacientes con cáncer
  • El 60-80% de todos los adolescentes y adultos que cometen suicidio tiene una historia de enfermedad afectiva
  • El 61% de los pacientes con enfermedad bipolar toma drogas o alcohol.
  • El rango de suicidios de personas severamente deprimidas es aproximadamente del 15% (sin contar los intentos fallidos).
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