Diferencias entre métodos de reproducción asistida

La inseminación artificial y la fecundación in vitro no son sinónimos. Aunque ambos busquen facilitar el sueño de ser madre y padre, tienen diferencias en cuanto al procedimiento en sí, indicaciones y resultados.

Para empezar, la inseminación tiene un grado de complejidad menor y, por lo tanto, es más barata. Según el ginecólogo y especialista en reproducción humana Márcio Coslovsky, de la clínica Primordia Medicina Reproductiva, en Río de Janeiro, las tasas de éxito se encuentran entre 15 y 18%.

“El proceso consiste en estimular el período fértil de la mujer, con medicamentos y análisis por ultrasonido, y llevar el esperma del marido. La clínica permite este material y lo coloca dentro del útero”, explica el médico. Capacitar, en este caso, significa seleccionar los mejores espermatozoides, aumentando así las posibilidades de éxito de la concepción.

La inseminación es más aconsejable para parejas jóvenes, en el que los exámenes indican una salud prácticamente normal. En esta situación, los problemas que dificultan la fecundación pueden estar relacionados a factores como el moco hostil de la mujer, que dificulta el movimiento de los espermatozoides, o la baja motilidad de estas células reproductivas en el caso de los hombres.

Ya la fertilización in vitro es una técnica más sofisticada y cara. Los expertos la consideran una buena opción en los casos que involucran endometriosis y enfermedades de las trompas de falopio de la mujer, bajo conteo de gametos masculinos o si la pareja tiene edad más avanzada. Pero es esencial hablar con un profesional para que se haga una evaluación adecuada. La fertilización comienza con la mujer usando medicamentos que incitan a la ovulación. Después de eso, los óvulos son captados para el análisis y la selección. Un proceso similar ocurre en paralelo con los espermatozoides. Con la unión de los gametos femenino y masculino, surge el embrión. Esto aún fuera del cuerpo de la mujer. “Después de estar de tres a cinco días en cultivo en el laboratorio, el embrión es implantado en el útero”, cuenta Coslovsky. Las posibilidades de la técnica de dar frutos son más altas: en promedio, el 40%.

La fertilización in vitro también se recomienda a las mujeres que congelan sus óvulos, ya sea porque quieren ser madres más tarde, ya sea porque van a pasar por tratamientos como la quimioterapia. Una ventaja es que la congelación no disminuye la calidad de estas células.

Embarazada

Embarazada

“Como muchas parejas han retrasado la paternidad, es importante que se planifiquen y se mantengan bien informados, principalmente porque la fertilidad de la mujer va disminuyendo con el tiempo”, recuerda Valter Javaroni, jefe del Departamento de Medicina Sexual y la Infertilidad de la Sociedad Brasileña de Urología – Regional de Río de Janeiro. El especialista subraya que los hombres también pueden congelar el esperma, en caso de que pasen por los tratamientos contra el cáncer o tienen otra necesidad.

Tanto la fertilización como la inseminación artificial pueden ser útiles en otras circunstancias. Las parejas homosexuales y las personas que quieren tener hijos solos, por ejemplo, pueden recurrir a un banco de semen, en el caso de las mujeres, o a un “vientre de alquiler”, en el caso de los hombres.

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