Ejercicios para controlar la eyaculación

¿Cómo crees que te sentirías después de un día tan agotador?, pero bueno, en fin, tranquilízate y toma atenta nota de los consejos que en esta ocasión te ayudarán a mejorar tu desempeño en la cama, aunque la verdad sea dicha, nunca podrás hacer el amor 300 veces en el día pero si, unos ejercicios que te ayudarán mucho en la cama.

No es una ilusión, ni un récord guiness, tampoco es el sueño inalcanzable de un Don Juan y mucho menos una fantasía erótica. Es un simple ejercicio que si lo haces 300 veces al día durante seis meses, ayudará a que la relación sexual sea más placentera para la mujer y para que el hombre controle mejor su eyaculación.

Pero antes de explicarte este ejercicio, que se puede hacer donde sea y en cualquier momento sin levantar ni la más mínima sospecha, te daremos unos consejos para disfrutar más del orgasmo.

Se acerca el momento de mantener relaciones sexuales

Inicialmente, y de suma importancia, es que cada quien se haga “un reconocimiento corporal (autoexploración) en la intimidad (…)“. Después, con la pareja será más fácil que se aproximen poco a poco, que tengan una sesión de puras caricias con una prohibición: no hay coito, ni eyaculación; no hay que tocar los órganos sexuales ni las nalgas.

La siguiente vez pueden “tallar” sus cuerpos y acercar sus órganos sexuales tocándose. En una tercera sesión, ella tratará de estimular con sus manos los órganos sexuales de él para lograr una erección. Estos acercamientos permitirán que el hombre se percate de que puede tomar el control y eyacular cuando lo desee, pero no indefinidamente.

Es por eso mismo, importante que el hombre se conozca y sea consciente de la existencia de las etapas por las que tiene que pasar durante una relación sexual:

  • La “premonición eyaculatoria” que es cuando siente que “ya viene algo” pero todavía lo puede controlar;
  • Después se presenta la “inminencia eyaculatoria” en donde el control es menor, pero aún se logra;
  • Y por último: la “inevitabilidad eyaculatoria“, cuando la eyaculación ya no se puede controlar. A esta tercera etapa los chinos del Tao del amor y el sexo la llaman “el punto sin retorno“.

    El Tao del amor y el sexo

    El Tao del amor y el sexo es un conjunto de teorías y prácticas muy antiguas que proponen una mayor armonía entre el hombre y la mujer al amarse y por lo tanto en su vida. Para el Tao, el control de la eyaculación es vital y recomienda que el hombre no eyacule en todas sus relaciones sexuales.

    El Tao pide paciencia para aprender a controlar la eyaculación, lo cual es más difícil de lograr en los jóvenes, aunque no imposible. Cuando el hombre distingue las tres etapas mencionadas anteriormente, es más fácil que pueda: retirarse de la vagina; cambiar de postura; apretar con el dedo la región perianal (entre los testículos y el ano), y respirar profundo para aguantar la eyaculación. Los ejercicios más efectivos para controlar la eyaculación son los de Kegl.

    Ejercicios para controlar la eyaculación

    Interrumpir el chorro de la orina

    Los ejercicios, que son también para la mujer, consisten en identificar los músculos que, accionados a voluntad, interrumpen el chorro de orina y moverlos 300 veces al día durante al menos seis meses.

    Cuando los músculos han sido localizados, los puedes accionar mientras estás parado, acostado, caminando o sentado en la clase más aburrida. Si el ano también se mueve es señal de que se está trabajando bien.

    Con estos ejercicios, los músculos pubocoxigeos del piso pélvico se refuerzan, tienen más tono y permiten controlar la eyaculación. En algunos casos, al accionarlos, se aumenta unos segundos la percepción subjetiva del orgasmo.

    A las mujeres, este ejercicio las ayuda a tener un mayor tono muscular, ya que el tercio externo de la vagina, es decir, lo más próximo al exterior, tiene a su alrededor una serie de músculos que se pueden constreñir a voluntad presionando un poco el pene, lo cual es muy placentero para ambos.

    Respiración profunda para controlar la excitación

    Otro método sugerido es retirar el pene de la vagina, completa o parcialmente, cuando el hombre siente que se está excitando. A los diez o 30 segundos, cuando se ha perdido entre 10 y 30 por ciento de la erección, pueden reanudarse los movimientos, los cuales deberán ser de cinco a nueve suaves por uno profundo.

    El Tao dice que el hombre paciente puede aprender este método en diez días, mientras que el impaciente puede tardarse el doble. Otro método sugiere presionar entre el escroto y el ano durante cuatro segundos, al mismo tiempo que se respira profundamente. Esto calmará los ímpetus sin necesidad de retirar el pene. Se vale hacerle caso al Tao: cualquiera que sea el método elegido es mejor aplicarlo demasiado pronto (cuando el hombre empiece a sentirse muy excitado) o demasiado tarde (cuando ya jadea).

    Otra opción podría ser el pensar en cosas triviales, negocios, relaciones internacionales o fútbol, pero en realidad, solo ustedes escogen entre la última opción o sentir la textura del pelo, la suavidad y curvas de la piel, descubrir los humores, las humedades, los sabores y los olores que poco a poco destila el cuerpo de la pareja, la persona a la que se ama y con quien se experimentan las mieles del sexo.

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