El sexo oral a lo largo de la historia

Sexo oral, felación, cunnilingus… no importa como lo llamemos. Su sola mención, aún hoy en día, hace ruborizarse a más de uno. Y es que esta modalidad o actividad sexual ha sido siempre motivo de controversia desde muy antiguo. Tan antiguo como el hombre, ha estado presente en todas las culturas y ha despertado multitud de reacciones. Se le ha adorado, vilipendiado, fomentado, prohibido… Ha sido símbolo de poder, al tiempo que símbolo de humillación. Pero, por encima de todo, muy, muy popular.

Por ejemplo, en la antigua Roma, la felación era considerado un acto tabú y signo de depravación. Claro que había sus excepciones. Si el sujeto que lo efectuaba era de un nivel social superior al que lo recibía, era casi considerado como delito y degradaba al felador. Si, por el contrario, el que era objeto de felación tenía una posición social más alta que la otra parte, no se ponía traba alguna.

Si retrocedemos a la milenaria China, nos encontramos con un panorama completamente distinto. El sexo oral se consideraba el elixir de la eterna juventud y se fomentaba. Estaban convencidos de que tales fluidos corporales dotaban al cuerpo de salud y vigor.

En las culturas judeocristiana y musulmana, el sexo oral era una actividad pecaminosa y, como tal, se prohibía, incluso se castigaba. La razón que aducían era que, al ser una acción que no implicaba la procreación y sólo buscaba el placer por sí mismo, no era bien vista a los ojos de Dios. Eso y que los órganos sexuales eran vistos como “sucios” y no debían jamás llevarse a la boca.

El sexo oral en la historia

El sexo oral en la historia

Durante mucho tiempo, tanto en Europa como en América ( y ahora no me refiero a épocas antiguas, sino a la época moderna), la felación ha sido un tema tabú. Sólo cuando empezaron a circular las cintas de cine porno y erótico, fue poco a poco siendo aceptada socialmente. La revolución sexual de los años 60 y 70 acabó incluyéndola dentro de las prácticas sexuales más populares, sobre todo entre la población joven.

La popularidad del sexo oral radica, básicamente, en que el placer es mutuo. Al centrarse en la parte erógena justa, el orgasmo aparece de manera más rápida e intensa que con el coito tradicional. Además, tiene la ventaja de que se puede realizar casi en cualquier sitio, por no decir que no hay riesgo alguno de embarazo.

Eso sí, es importante puntualizar que, a menos que se conozca bien a la pareja, se deberán tomar las correspondientes precauciones, pues si bien el embarazo no es posible, sí puede existir riesgo de contraer algún tipo de enfermedad o ETS.

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