Guerra de los sexos

Poder, control, dominio son las palabras preferidas para los hombres, especialmente cuando de su pareja se trata; no es el sentimiento predominante pero la naturaleza masculina se traduce en el control y la independencia para vivir y realizar sus actos según le parezca.

Hombre vs. mujer. La guerra de los sexos

La mujer ha incursionado en el ámbito laboral y sentimental del hombre en los últimos 30 años de manera radical; las épocas de patriarcado y dominio del hombre han tenido que ceder sus espacios ante las implacables capacidades y actitudes de la mujer moderna. ¿Cómo perder el instinto natural de poder y control?, ¿ceder espacios o reconquistarlos?, son algunas de las preguntas que más inquietan a los hombre; en medio de una guerra de los sexos como nunca ha conocido la historia de la humanidad.

Lo más seguro y adecuado es encontrar un punto de equilibrio donde las mujeres y los hombres asuman sus posiciones y cumplan de manera satisfactoria con sus deseos. Posiblemente el rompimiento y la invasión de ambientes tomados por la mujer podrían desembocar en situaciones contraproducentes para los miembros de una pareja que buscan comunicación, estabilidad y felicidad en su relación de pareja. La guerra de los sexos no lleva a ningún lado bueno.

El instinto netamente natural del control está presente en el hombre; la clave del éxito se encuentra en el diálogo y la mutua cooperación entre las personas que componen una pareja. Hacer a la mujer partícipe en las decisiones, ofrecer ayuda no quiere decir que se pierda el control sobre la relación, simplemente contribuye a mejorar la relación y a que la mujer acceda fácilmente a las decisiones tomadas y “dictadas” por el hombre

Guerra de los sexos

Guerra de los sexos

Ceder – Poseer. El dilema en la guerra de los sexos

Ceder el control en las cosas que no despiertan la atención puede ser un buen comienzo para repartir responsabilidades con la mujer; esta es una buena manera de expresar la colaboración y la igualdad de dominio en la relación sin perderla, ya que es el hombre quien toma las decisiones en lo que más le gusta sin perder a su pareja. Dejarle ver que ella es la que lleva el control hará que se siente más a gusto y se aburra al tener tantas obligaciones donde preferirá escuchar y aceptar las decisiones que más le convenzan si son dichas de una manera igualitaria y sugestiva.

El dinero muestra quién lleva el control, trate de hacérselo aceptar de una manera racional, sin embargo, compartir los gastos deja una impresión bilateral que hace sentir a las mujeres capaces de asumir los mismos roles del hombre. El animar a la pareja a contribuir y tomar decisiones hará que se estimule de manera positiva desencadenando el control de la situación de una manera
gradual.

El sexo y el poder se llevan de la mano, el hombre y la mujer desean intensamente tenerlo; la solución se encuentra en experimentar tanto sus deseos como los de ella, cumpliendo así de manera satisfactoria nuevas sensaciones y nuevas experiencias por realizar. Cumplir sus pensamientos dará rienda suelta a su imaginación dejándose llevar por el acto exclusivamente del hombre y por sus decisiones. Si el dominio lo hace feliz, hágalo hasta los niveles más equilibrados ya que al forzar a una persona a realizar lo que se quiere es motivarla a dejarlo; actue con inteligencia para así poder decir ¿Quién es ahora el que lleva el control?

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