Las hormonas femeninas a partir de los 40

Descubre en este artículo como actúan las hormonas femeninas a partir de los 40 años y cuáles son las posibles soluciones a esos posibles problemas hormonales que nos pueden llegar a afectar.

Somos pura química

Un complejo sistema hormonal equilibra el funcionamiento de nuestro cuerpo o influye en nuestras emociones. A partir de los 40-45 años empezamos a notar cambios que son completamente normales pero a veces algo turbadores. Conocerlos te ayudará a cuidarte.

Descubre como actúan las hormonas femeninas a partir de los 40

¿Alguna vez has tenido cansancio inusual, dificultades para dormir, cambios de humor repentinos, una falta menstrual o sofocos? Si la respuesta es afirmativa puede que tus hormonas estén viviendo un desequilibrio. Ten en cuenta que el 20% de las mujeres que sufre desarreglos hormonales no ha cumplido 40 años.

Equilibrio hormonal un engranaje perfecto

Para cuerpo y mente. El sistema endocrino, mediante un complejo equilibrio hormonal, nos proporciona bienestar físico y emocional. La hormona estrella femenina son los estrógenos, que dominan muchas de nuestras funciones, y hay otras como la progesterona.

Los cambios naturales de las hormonas femeninas

Diez años antes de la menopausia. El exceso o defecto de hormonas puede generar una “pequeña revolución” en la etapa anterior, conocida como perimenopausia. “Estos cambios hormonales se van a presentar durante la vida y no se pueden prevenir”. En la perimenopausia los trastornos del ciclo son casi la norma. Estos cambios en algunos casos pueden derivar en problemas “que requieren tratamiento”, y los tratamientos deben hacerse según cada mujer.

Las Hormonas que nos influyen

Estrógenos: Fundamentales en la sexualidad femenina, se sintetizan en los ovarlos. Entre otras cosas, intervienen en nuestra fertilidad, el libido, cuidan la masa ósea, el sistema cardiovascular y determinan la distribución de la grasa corporal.

Progesterona: Generada por los ovarios, está involucrada en el ciclo menstrual. Estimula los cambios madurativos y prepara el revestimiento del útero (endometrio) para la implantación del óvulo fertilizado. Mantiene el embarazo.

Testosterona: Es la “hormona masculina” y se fabrica en los ovarios y las glándulas suprarrenales. Implicada en el mantenimiento del apetito sexual, la masa muscular y los huesos. También mejora el ánimo y ayuda a tener sensación de energía.

El cortisol: Es la que produce la glándula suprarrenal y se libera como respuesta, entre otras cosas, al estrés. Aumenta el nivel de azúcar en sangre, suprime el sistema inmunológico e Influye en el metabolismo de grasas, proteínas y carbohidratos.

Dhea: La “hormona de la juventud”, producida en las glándulas suprarrenales, es una precursora de las hormonas sexuales: estrógenos y testosterona. Aumenta la resistencia al estrés, mejora la función cerebral y protege contra el alzhéimer.

Tiroideas: Las hormonas tiroideas, troxina (T4) y triyodotironina (T3) son fabricadas por la glándula tiroides. Regulan el metabolismo corporal y la función de los diferentes órganos. Afectan, entre otros, al peso corporal y la fuerza muscular.

Oxitocina: Conocida como la “hormona del amor”, es segregada por la glándula pituitaria. Desencadena el parto y es la responsable de los movimientos uterinos cuando se llega al orgasmo. Está asociada a sentimientos de felicidad y enamoramiento.

Prolactina: Generada por la hipófisis anterior, una glándula localizada en la base del cerebro. En el embarazo, junto a los estrógenos y la progesterona, estimula el desarrollo mamario. Tras el parto, inicia y mantiene la producción de leche materna.

Soluciones a los problemas hormonales femeninos

Puede suceder antes o después según la mujer, pero en general a partir de los 40-45 años los ovarios dejan de producir óvulos y segregan menos estrógenos y progesterona, hormonas encargadas de regular el periodo menstrual. Entre los 40 y los 50 años un 20% de mujeres empieza a notar desarreglos hormonales a partir de los 40 años. La edad media en la que suele estar ya instalada la menopausia son los 51 años.

Terapia de reemplazo hormonal con hormonas bio-idénticas en la menopausia

Terapia de reemplazo hormonal con hormonas bio-idénticas en la menopausia

Reconocer las señales de los cambios hormonales femeninos

A continuación te cuento algunas de las alteraciones que puedes notar. Importantísimo detectar estos cambios y poderlos tratarlos si son muy precoces.

El ciclo se altera

Períodos más largos o más cortos, más abundantes o ligeros, una falta en la menstruación o tener la regla dos veces al mes. Esto es lo que se conoce como “desarreglos hormonales” y suelen ser la primera señal de la perimenopausia. Si aparecen, hay que consultarlo con el ginecólogo para que estudie si es necesario seguir algún tipo de tratamiento.

El aumento de peso

El metabolismo se ralentiza. Al rebasar la cuarentena quemar las calorías que se consumen es más difícil que antes porque nuestro metabolismo es más lento. Si no hacemos cambios en nuestra alimentación o realizar ejercicio, la ganancia de peso está garantizada. Según las estadísticas, durante este período podemos aumentar hasta una talla (3-4 kilos).Cambios en la distribución. Y no solo ponemos kilos, sino que la caída de estrógenos provoca alteraciones en la distribución de la grasa corporal y estos suelen acumularse en el abdomen. La caída de estrógenos también provoca retención de líquidos e hinchazón.

Si no consigues controlar tu peso, ponte en manos de un nutricionista para que te ayude. Mientras intentes perder peso, pésate una vez por semana y cuando estés en tu peso, hazlo cada día, para no descontrolarte y mantenerte en tu línea.

Alimenta tus hormonas

Calcio: Para prevenir la descalcificación ósea. En lácteos, espinacas, col rizada, cebolla, berros, acelga, grelo, brócoli, nueces, almendras, pistachos y legumbres.

Vitamina C: Ayuda a regenerar el colágeno de piel y huesos y a absorber el hierro. Las encuentras en las fresas, el kiwi, la papaya, la naranja, el limón, el pimiento verde, el brócoli, la col rizada, los berros y el perejil.

Omega 3: Protege de la osteoporosis, problemas cardiovasculares y regula el metabolismo. En los pescados grasos (atún, sardinas, salmón), espinacas, coles de Bruselas y frutos secos.

La llegada de la menopausia

La llegada de la menopausia

Problemas en los cambios hormonales femeninos

Problemas de sueño

No es por los sofocos. Para muchas es uno de los primeros síntomas de la perimenopausia y se presenta incluso antes que otros más evidentes, como los sofocos, con los que siempre se ha relacionado el insomnio pero que, según parece, no tiene la relación que se creía.

Los problemas pueden ser tanto para conciliar el sueño, como por frecuentes despertares nocturnos, como por dormir menos horas de las habituales. Tomar una cena ligera, evitar los excitantes (café, té, etc.) por la tarde así como hacer ejercicio vigoroso tres horas antes de acostarse y mantener una rutina de sueño, yéndote a dormir y levantándote más o menos a la misma hora te ayudará, lo mismo que tomar infusiones que inducen al sueño, como valeriana o melisa.

Emociones fluctuantes

Montaña rusa. La progesterona tiene un efecto calmante y cuando sus niveles bajan aparece la irritabilidad y una peor resistencia al estrés, que pueden derivar en depresión en algunos casos. Además, el desequilibrio hormonal puede provocar también falta de concentración.

Come alimentos ricos en triptófano, que es un aminoácido, la famosa hormona de la felicidad, que el cuerpo también segrega en menor cantidad pasados los 40 años. Cereales (arroz, trigo, centeno o avena) y frutas como el plátano, alimentarán tu buen humor. También reír, tener una actitud positiva y cultivar una vida social rica resultan buenos aliados.

Cambios en piel y cabello

Aumenta la sequedad. Los cambios hormonales hacen que el pelo se vuelva fino y seco, y que la piel sufra un déficit de colágeno y elastina y presente un aspecto más apagado, con arrugas más profundas y con pérdida de firmeza. Las cremas antiedad atenúan todos los signos del paso del tiempo.

Contienen activos que favorecen la formación de colágeno (retinol, péptidos), bloquean los radicales libres (vitamina E, flavonoides), hidratan (hialurónico, glicenna), nutren (aceites vegetales), reafirman (silicio) y tensan la superficie de la piel (proteínas de trigo). También los tratamientos capilares redensificantes ayudan en esta etapa.

Incontinencia urinaria

Tener más ganas de orinar. O sufrir pequeñas fugas son síntomas de una incontinencia incipiente que pueden aparecer entre los 38 y los 47 años como consecuencia de la disminución de la producción de hormonas. Una solución muy buena es realizar los ejercicios de Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico y con fisioterapia orientada a corregir la disfunción de los músculos de esta zona.

Sequedad vaginal

Disminuyen los lubricantes naturales de la vagina. Es debido a la bajada de los estrógenos. Además, la pared de la vagina se queda más fina, es menos elástica y provoca picor o escozor en la zona de los genitales y dolor durante el coito. El uso de lubricantes de base hídrica, óvulos o cremas suelen ser de gran ayuda.

Menor deseo sexual

Un cúmulo de factores. No es solo el baile hormonal, el menor deseo sexual también se relaciona con sentirse menos deseable debido a unos kilitos de más, o al mal humor y la irritabilidad que acompañan esta etapa así como a problemas también relacionados con la perimenopausia como la sequedad vaginal. Reconcíliate con tu cuerpo con una mirada nueva menos pendiente de los estereotipos y busca la complicidad con tu pareja para volver a sentirte deseada. Llegar al final de la etapa fértil puede llevarte a disfrutar más de las relaciones sexuales porque ya no hay miedo a un embarazo no deseado.

Problemas de tiroides

Desequilibrio. El funcionamiento de la tiroides está muy ligado al ciclo de la mujer. A veces los síntomas de la menopausia, cansancio, insomnio, etc, pueden confundirse con una alteración tiroidea. A partir de los 40 años el número de casos diagnosticados aumenta y es recomendable realizar controles periódicos.

Sofocos muy frecuentes

Son el síntoma más característico de la llegada de la menopausia y pueden aparecer meses o incluso años antes del cese definitivo de la menstruación. Provocan un calor intenso y súbito en el pecho que se propaga al cuello o a la cara. Están acompañados de ansiedad sudoración y enrojecimiento de la piel.

Vístete por capas para desprenderte de alguna cuando aparecen y practica técnicas de relajación como el yoga. Una revisión anual para evitar problemas en los cambios hormonales.

No te saltes la cita anual con el ginecólogo porque los cambios hormonales hacen aumentar el riesgo de padecer fibromas, los tumores benignos más frecuentes en la mujer. La pérdida de estrógenos también puede propiciar la aparición de tejido endometrial fuera del útero (endometriosis), que provoca dolor, reglas abundantes y sangrado entre ciclos.

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