Infecciones que complican el embarazo

Las infecciones contraídas por una embarazada son potencialmente peligrosas, fundamentalmente para el feto, pero lo pueden ser también para la madre. Por ello es aconsejable que ante un contacto o sospecha de enfermedad de carácter infeccioso, la embarazada tome todos los recaudos con la finaldad de alejarse del foco infeccioso, ya que algunas enfermedades de este tipo contraídas en el embarazo, especialmente durante el primer trimestre, pueden producir malformaciones que se manifestarán al nacimiento.

Existe un grupo de enfermedades que habitualmente se investigan durante el embarazo y que se denominan TORCH. Su nombre deriva de las iniciales de los nombres de estas enfermedades de naturaleza infecciosa: toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus y herpes.

Imagen del virus de la rubéola al microscopio electrónico

Imagen del virus de la rubéola al microscopio electrónico

Rubéola

La rubéola es una enfermedad infectocontagiosa ocasionada por el virus de la rubéola. El cuadro clínico se caracteriza por un exantema cutáneo (erupción de piel) que dura aproximadamnete tres a cuatro días acompañada por astenia (cansancio), fiebre y dolores musculares. Cursa además con cefalea (dolor de cabeza) y pérdida del apetito.

Alrededor de la cuarta parte de los recién nacidos de madres que han contraído rubéola durante el primer trimestre del embarazo pueden presentar defectos al nacimiento cuyo conjunto se conoce como sindróme de rubéola congénita. Entre los defectos capaces de ser producidos por el virus de la rubéola podemos citar defectos oculares (ceguera), pérdida de la audición (sordera), algunos defectos cardíacos y retraso mental.

La infección puede provocar además abortos espontáneos.

El riesgo de sindrome de rubéola congénita disminuye de manera importante cuando la infección se contrae más allá del primer trimestre. Esto se debe a que ya ha sido superado el período de organogénesis (formación de los distintos aparatos y sistemas que tiene lugar durante los primeros 90 días de vida intrautrina). Es muy raro que se prodzcan defectos congénitos si la enfermedad es contraída más allá de las 20 semanas de edad gestacional.

Algunos recién nacidos infectados pueden desarollar bajo peso al nacer, episodios de diarrea o neumonía congénita. Pueden padecer un exantema cutáneo y presentar hepatoesplenomegalia (hígado y bazo agrandados).

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