La prolongación del placer erótico

Ahora que prima lo evidente y que casi nada está oculto nadie sabe dónde quedó el sentido de lo erótico. “El erotismo es la invención imaginaria del otro” para el escritor Óscar Collazos.

Mientras viajaban en su carruaje, Ellen Olenska y Newland Archer permanecían en silencio. Sin quererlo se habían enamorado, pero la sociedad neoyorquina no permitía que su amor fluyera libremente. Ya no volverían a verse. Ella se iría a Londres. Mientras avanzaban en su recorrido, él, con temor, decidió desabrochar y sacar uno de los guantes que cubría las manos de la condesa. En medio de su voluptuosa indumentaria, su piel estaba en evidencia. Archer no pudo hacer otra cosa que acercar sus labios para besar con pasión la mano de la Condesa.

Ésta es, sin duda, una de las escenas más eróticas del cine contemporáneo. Se trata de Michelle Pfeiffer y Daniel Day-Lewis en La edad de la inocencia (1993) de Martin Scorsese.

El filme se desarrolla en Nueva York a finales del siglo XIX. Justo en el siglo de la Reina Victoria. Todo lo que ocurre con sus personajes está marcado por radicales preceptos morales y éticos dictados a la distancia por la aristócrata gobernante británica. El cuerpo, en la época victoriana, estaba a salvo de cualquier evidencia, los manteles debían caer hasta el suelo para no dejar ver las extremidades inferiores de los comensales… De ahí la fascinación por los códigos secretos entre los amantes.

El gusto por lo prohibido es un paso obligatorio al hablar del erotismo, de lo erótico, un término que no muchos se atreven a definir con exactitud y que, con frecuencia, se asocia con la pornografía. Error. “Lo erótico es una manera de imaginarse lo escondido”, dice el escritor colombiano Óscar Collazos. Esto no podría tener las mismas connotaciones, por supuesto, en la era victoriana o en la actualidad. En esa época casi todo estaba guardado, incluso los sentimientos, el pudor era el acompañante inseparable de las mujeres y la imaginación volaba. Pero ¿qué tantas cosas están escondidas hoy?

El mundo es bastante explícito. Todo se puede conocer, todo se puede ver y es difícil hallar un espacio para la sugestión. El hecho de que el cuerpo, el templo del erotismo, se haya convertido en un producto bien sea por la publicidad o por la pornografía, hace pensar que no hay lugar para el erotismo.

El placer erótico

El placer erótico

Sin embargo, Collazos asegura que hoy el erotismo es aún más exigente. “En el siglo XIX era erótico que la mujer dejara ver su tobillo desnudo. A medida que fueron cambiando las costumbres, el erotismo también cambió”. De todas formas, Collazos está de acuerdo con lo que decía Octavio Paz acerca de que se ha degradado el sentido íntimo, creativo e imaginario del erotismo. “Si bien se ganó en libertad durante el siglo XX, el cuerpo se convirtió en un elemento de seducción para que alguien compre algo. Es el hombre casi desnudo en la valla y la mujer exhibiendo su cuerpo en otra… El cuerpo se ha comercializado a través de la industria de la cultura, de la información y de la sociedad de masas”.

-Entonces, ¿qué es erótico?

-Es una transgresión de lo establecido –asegura Collazos. Se trata de imaginar lo que está más allá de la evidencia, de la costumbre. El erotismo es la invención imaginaria del otro. No acaba siendo un espectáculo de masas sino una relación entre dos personas que imaginan el cuerpo y el sexo. Es diferente que una pareja de amantes tome el teléfono y se exprese sus deseos, a que un hombre llame a una hotline y hable con una mujer. El acto viene a ser el mismo pero no tiene la misma carga emotiva. Lo primero es desinteresado y produce placer. Lo segundo es una transacción comercial.

-Existe hoy una confusión grande entre lo pornográfico y lo erótico ¿Cuál es límite?

-La pornografía es un producto para satisfacer, en mayor medida, las fantasías masculinas –afirma Collazos. Pero es una fantasía limitada. En la pornografía todo es posible, de ahí la ramplonería. Crea la ilusión de estar en lo prohibido. El consumidor de pornografía satisface supuestamente su curiosidad de entrar en lo prohibido, pero es una satisfacción inmediata. El erotismo, en cambio, es la prolongación del placer. La pornografía conduce al orgasmo mientras que el erotismo lo aplaza. En la pornografía no hay seducción mientras que el erotismo está lleno de ella. La seducción se parece al disparo en un arma de fuego, es más importante la trayectoria que la llegada.

Y, teniendo en cuenta la influencia de la pornografía, hay quienes creen que sólo se puede tener una actitud erótica en una relación sexual. Piensan, sobre todo, que el erotismo y los “juguetes” sexuales están íntimamente relacionados. Otros, asocian lo erótico con parámetros físicos como los de una mujer voluptuosa en ropa interior que saborea una manzana o los de un hombre con el torso desnudo que carga un cocodrilo en los hombros.

Como herencia de las actitudes masoquistas del siglo XX, hijas por supuesto del Marqués de Sade, de una liberación entendida como la facultad ilimitada de hacer con el otro cualquier cosa, así sea macabra, se ha asociado al erotismo con la violencia. Para el poeta y ensayista francés George Bataille “el terreno del erotismo es esencialmente el terreno de la violencia, de la violación”.

Pero no en el sentido negativo de los términos, sino entendido como dos seres que se encuentran y pasan de un estado normal a un estado de lo erótico. En ese momento ocurre un rompimiento individual de cada ser. Tanto por su desnudez y su contacto con la piel con un ser distinto como por la pérdida de su infinita soledad. “Toda operación del erotismo tiene como fin alcanzar al ser en lo más íntimo, hasta el punto del desfallecimiento”, dice Bataille en su ensayo sobre El erotismo.

El cine ha sido una gran influencia en la concepción de lo erótico. Lo que ha ocurrido, sin embargo, es que gran parte de esas enseñanzas se convirtieron en fórmulas que están demasiado gastadas. Por esa razón quien ve una película de época, como El piano, por ejemplo, y no confunde lo erótico con lo pornográfico se deja conmover por el erotismo que está latente en el filme. Un erotismo de lo que a penas se deja ver, de lo que sólo se intuye.

Si el cine fue un modelo de erotismo e influenció los comportamientos sexuales, ¿cuál podría ser el modelo del erotismo hoy?

-La renuncia a la mercantilización del sexo, volver a una relación creativa que se mueva entre el pudor y la transgresión. Eso de ir más allá de la norma resultó atrevido, pero hay un cansancio. Lo evidente se volvió tedioso. Habrá un regreso a la búsqueda del amor, una búsqueda del deseo como algo imaginario.

Si bien lo erótico hoy tiene una lectura diferente. Hay aún quienes se dejan llevar por lo que está oculto, por lo que no se comparte con nadie, por lo que permanece en silencio esperando ser descubierto. El erotismo está abierto a la interpretación de cada quien pero nadie puede negar que no es lo mismo ver a una mujer y a un hombre desnudos tomándose sus genitales y rociándose miel, que observar a un hombre que repta debajo de un piano, encuentra un diminuto roto en las medias de la mujer que desea y explora con su dedo sólo un fragmento de lo que no le pertenece, no ve, ni puede poseer, mientras que ella toca una pieza que al mismo tiempo la hace infinitamente feliz.

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