Músculo pubococcígeo

Se llama músculo pubococcígeo a un grupo de músculos que suelen actuar de forma conjunta, los cuales se reparten desde la parte anterior de la pelvis, en el hueso del pubis, hasta el cóccix (final de la columna vertebral) en el extremo posterior. En los seres humanos este conjunto muscular sostiene el ano y los órganos internos.

La debilidad en estos músculos provoca incontinencia urinaria, prolapsos y disfunciones sexuales. Hay muchas causas de debilitamiento, entre ellas el embarazo/parto y la menopausia. Esto se puede prevenir ejercitando los músculos.

Una forma rápida de localizar esos músculos es detener el flujo de orina sin cerrar las piernas. Los músculos que contraes para lograrlo son los que estabas buscando. Pero no se debe usar esta prueba como ejercicio habitual, ya que podría provocar infecciones de orina.

Otra forma de identificación consiste en insertar un dedo limpio en la vagina e intentar apretarlo. Si notas movimiento muscular es que están actuando los músculos adecuados. Esto sí que puede usarse como ejercicio habitual, pero tiene el inconveniente de que no se puede practicar en cualquier sitio.

Si de ninguna de las dos formas consigues localizar la actividad de esos músculos deberías acudir al médico en busca de información y consejo.

Los ejercicios más recomendados son los de Kegel, consistentes en series de contracciones. Tienen la ventaja de que se pueden realizar en cualquier momento y lugar de forma discreta.

Beneficios de tener un pubococcígeo con buen tono muscular:

  • prevención de pérdidas de orina,
  • posiblemente prevención de la aparición de hemorroides – en concreto de las que pueden aparecer durante embarazo y parto
  • potenciación el disfrute durante la penetración al hacer que las paredes vaginales se aprieten alrededor del objeto penetrador.

Para entrocar esta entrada con lo que parece está siendo la tónica general de esta blog os dejo un par de ejercicios divertidos (de los que no se pueden practicar en cualquier lugar) para que vuestras sumisas se vayan entrenando.

Bolas chinas para tu relax

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1. Para el primer ejercicio vamos a necesitar una bolas chinas. El tamaño no es importante siempre que no sean muy grandes ni muy pequeñas. Lo mejor es hacer un estudio previo con varios tamaños hasta encontrar el más cómodo. Sí que es aconsejable que la cuerda que une las dos esferas sea larga, ahora veremos por qué.
Primeramente se introducen ambas bolas en la vagina (simultánea o consecutivamente) y se contrae el pubococcígeo. Lo ideal es notar que las estás apretando; si al principio no ocurre así ya acabará saliendo con la práctica.
Después, sin dejar de hacer presión alrededor de las bolas, se estira lentamente de la cuerda hasta que salen las dos. En ese momento se relajan los músculos.
Si los músculos no están entrenados se puede empezar con un par de series de cinco repeticiones y aumentar repeticiones y series con la práctica.

2. Para este ejercicio se necesita un consolador con algún tipo de peso acoplado a la base. El “aparato” en cuestión se sitúa en el suelo “apuntando” hacia arriba. La idea es que la sumisa se penetre con él, contraiga la vagina alrededor y lo levante del suelo. Tiene que sostenerlo elevado un poquito, volver a apoyarlo en el suelo y relajar. Después repetir.

La postura al gusto del consumidor, siempre procurando evitar el peligro de caídas. En mi opinión la mejor es a cuatro patas o de rodillas, sobre todo si puede agarrarse a un par de argollas para mantener el equilibrio.

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