Noche de bodas, buscando el romanticismo perdido

Como suelen empezar diciendo en los cuentos para niños, “hace mucho, muuuucho tiempo”, la noche de bodas era un acontecimiento muy especial, ya que era la primera vez que una pareja tenía relaciones sexuales entre ellos. Con el tiempo, la importancia y la trascendencia que se le daba a la virginidad ha desaparecido casi por completo (salvo en algunas culturas), y es muy raro que una pareja espere a ese momento para disfrutar del encuentro sexual.

Esto no quiere decir que la noche de bodas no puede convertirse en algo especial, al menos para el sexo femenino. En cualquier caso, las dos partes deberían hacer un esfuerzo conjunto para que ese momento se transforme en algo inolvidable para ambos.

Por ejemplo, como se supone que los novios ya han tenido acercamientos íntimos, sería buena idea que, durante un período de tiempo previo a la boda, no hubiese contacto físico. Así, la acumulación del deseo jugaría en favor del morbo y el juego. La fórmula básica es la de resistir el doble de tiempo del acostumbrado (bueno, a menos que lo hagan una vez al mes, con lo cual los cálculos mejor ni hacerlos). En caso de que gusten las emociones fuerte, pues el triple. Y para ponerlo más difícil todavía, añadir al reto la norma de no dejarse ver desnudo por el otro.

Por otra parte, es más que probable que la pareja conviva ya junta. Entonces, para hacer la noche de bodas más especial, lo mejor es elegir un sitio totalmente diferente. La elección de un buen hotel, mismamente, tendría mucha importancia a la hora de elegir un espacio ideal. Todo aquello que enriquezca las experiencias y los recuerdos de esa noche viene de perlas para que sea recordada como una ocasión única.

Hablando de hoteles para bodas, pongamos que vivimos en la capital de España. En Madrid existe una amplia variedad de hoteles, a cada cual más lujoso. Algunos disponen de unas suites increíbles. Incluso pueden celebrarse en su interior la ceremonia, ya sea civil o religiosa, y cuentan con un asesor experto en este tipo de acontecimientos, cuya ayuda es inestimable a la hora de ahorrarnos mucho estrés. El Hotel Westin Palace, por ejemplo, responde a estos requisitos, además de ser un sitio que se distingue por su elegancia y sofisticación.

Dormitorio Suite Westin Palace

Dormitorio Suite Westin Palace

Otra cosa: no se ha de esperar a estar agotados y/o ebrios. Eso de levantarse y no recordar tu noche de bodas seguro que resulta hasta traumático. Para consumar el matrimonio como debe ser, mejor salir por el mutis antes de terminar la fiesta. Nadie se dará cuenta.

Y muy importante: hay que tomarse con paciencia el desnudarse. Nada de tirones, ni de arrancar botones, ni de romper el vestido de la novia. Si se toma el tiempo necesario, seguro que será hasta divertido. ¡Nada mejor que el juego!

Seguramente no será la primera noche en la que dormís juntos, ni la primera en la que disfrutáis del sexo, ni tampoco la primera en la que os veis desnudos uno frente al otro. Pero sí que será la primera noche que hacéis todo eso como marido y mujer. Es para celebrarlo, ¿verdad?.

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