Papanicolau, citología vaginal para prevenir

Papanicolau es el nombre que recibe una prueba gracias a la cual se puede detectar el cáncer cervical o cáncer de cuello de útero. Gracias a esta prueba a disminuido notablemente el índice de fallecimiento entre las mujeres por esta enfermedad, ya que permite descubrirlo cuando aún se encuentra en una etapa muy temprana. Este test puede ayudar incluso a localizar con prontitud el cáncer de ovarios o el de endometrio, o también que la paciente se ha contagiado con el virus del papiloma humano.

El test Papanicolau es una citología vaginal. Para llevarlo a cabo, el médico ha de proceder a un examen de la pelvis y luego ha de introducir por la entrada de la vagina una espátula de madera, u otro elemento diseñado para ello, raspando con sumo cuidado la zona del cérvix, para tomar una muestras de las células epiteliales que allí se encuentran. Para ello se usa un instrumento conocido como espéculo, que es el utilizado para mantener abierta la vagina mientras se toma la muestra.

Dichas células son enviadas luego al laboratorio para ser analizadas al microscopio comprobar si existe o no neoplasia, es decir, un crecimiento anormal en ellas. Si el resultado es negativo es que todo va bien. Si sale positivo habrá que comenzar con otro tipo de pruebas, como una colposcopia y una biopsia, por ejemplo, aunque esto no significa necesariamente que exista cáncer.

Pertenecen al grupo de mayor riesgo las mujeres que se han iniciado en las prácticas sexuales antes de cumplir los 18 años, aquellas que han tenido varias parejas distintas, las que hayan padecido verrugas genitales o herpes, o aquellas cuyas madres tomaran DES, un estrógeno sintético, que se pensaba que podía prevenir los abortos espontáneos  si se tomaba durante el embarazo. Estas últimas son las que más probabilidades tienen de padecer cáncer cervical, y han de comenzar a someterse al Papanicolau desde que hayan cumplido los 14 años.

Kit Papanicolau

Kit Papanicolau

Las de menor riesgo son las que ya han cumplido los 60 años.

En cualquier caso, lo más recomendable es realizarla antes comenzar a mantener relaciones sexuales, (como máximo esperar hasta cumplidos los 20 años), y llevar un control anual hasta que se hayan cumplido los 65 años.

Y unos detalles más… Esta prueba no se puede realizar durante el ciclo menstrual. También es conveniente que la paciente no haya practicado el coito al menos en las 24 horas anteriores ni se haya sometido a una ducha vaginal. Otra recomendación es no usar ningún tipo de producto que pueda dejar rastro en la zona pélvica.

Por cierto, su nombre se lo debemos a Georgios Papanicolaou, importante médico de origen griego, que fue su inventor.

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