Peligros de un embarazo después de los 35 años

Las mujeres que quedan embarazadas después de los 35 años corren riesgos de sufrir complicaciones que pueden resultar en la muerte del niño, indica un informe de la Gaceta de Medicina Británica.

El estudio constituye una nota de atención sobre los riesgos biológicos que conlleva la tendencia, actualmente popular en países desarrollados, de posponer el embarazo hasta después de los 35 años.

Investigadores daneses hallaron que en un quinto de los casos, los embarazos en mujeres mayores de esa edad terminan en abortos espontáneos, los niños nacen muertos o se producen embarazos ectópicos.

A los 42 años, la tasa de embarazos que no llegan a buen término es de más de la mitad, indicó la investigación. El riesgo de sufrir un aborto espontáneo entre los 22 a 24 años es de 8.9 por ciento, pero aumenta a 74.7 por ciento a los 45 años.

Las posibilidades de que se produzca un embarazo ectópico, una condición en la que el niño se desarrolla en la trompa entre los ovarios y el útero, aumenta de 1.4 por ciento a la edad de 21 años a 6.9 por ciento en mujeres de 44 años o más.»

La pérdida del embarazo es alta en mujeres que han superado los 30 años, independientemente de su historia reproductiva», indicaron los investigadores, del Centro de Ciencias Epidemiológicas de Dinamarca, en Copenhague. »

“Es necesario considerar eso cuando se planea el embarazo para tomar las precauciones posibles”, añadieron. La investigación, que se basó en la edad e historia reproductiva de 634 mil 272 mujeres entre 1978 y 1992, un total de un millón 221 mil 546 embarazos, halló que en promedio, el 13.5 por ciento de los embarazos resultaron en la pérdida del bebé.

Controles prenatales

En muchos países de Latinoamérica, un gran porcentaje de nacimientos se originan en mujeres de más de 35 años. Este grupo necesita controlar la presencia de diabetes e hipertensión arterial.

Las estadísticas epidemiológicas dibujan un panorama preocupante para estas madres que se vuelcan a la maternidad cumplidos los 35 años. Pese a esto, las cifras que pueden constatarse en países latinoamericanos son similares a la de países como Canadá.

Con cierto alarmismo, diversos investigadores aseguran que esta tendencia está contribuyendo a elevar las tasas de partos prematuros, el bajo peso de los recién nacidos y la presencia de un mayor porcentaje de desórdenes cromosómicos, como el que provoca el síndrome de Down. Sin embargo, estos resultados pueden ser relativos, mientras los embarazos sean especialmente controlados.

El secreto radica, fundamentalmente, en detectar tempranamente la hipertensión arterial y la diabetes, dos enfermedades que pueden hacer eclosión durante el embarazo, sobre todo en mujeres de edad avanzada.

La hipertensión inducida del embarazo es más frecuente en los dos extremos del ciclo reproductivo, es decir en la adolescencia y después de los 35 a 38 años. Produce alteraciones placentarias, y como la circulación sanguínea no es la adecuada, entonces el bebé recibe menos nutrición y esto dificulta el crecimiento fetal.

En edades maternas avanzadas es más frecuente la posibilidad de que el útero sea fibroso, dificultando la irrigación sanguínea.

La hipertensión y las características del útero son las principales causantes del bajo peso neonatal. La diabetes, en cambio, que puede dispararse durante el embarazo en mujeres predispuestas y añosas, conduce al otro extremo: los bebés son más grandes. En ambos casos, la indicación de cesárea se incrementa.

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Las cesáreas: Un grave peligro

El sufrimiento fetal, la desproporción entre el tamaño del bebé y la pelvis de la mamá y alguna enfermedad que pueda poner en riesgo la vida de la madre durante un parto natural, como por ejemplo la diabetes.

De hecho, la mortalidad materna se incrementa con la edad. Las distintas causas que rodean el embarazo y el parto tienen un desenlace fatal en tres de cada 10 mil mujeres de 20 a 24 años en países americanos. Esta cifra aumenta entre quienes superaron la barrera de los 40, según estadísticas.

El otro riesgo es el nacimiento de bebés con alteraciones genéticas. Una mujer mayor de 35 años tiene una posibilidad en 130 de tener un hijo con anomalías cromosómicas; en una mujer 10 años menor esa alternativa es de una en 600.

Por todas estas razones, los controles prenatales de las mujeres mayores de 35 años tienen que ser más frecuentes y cuidadosos. A pesar de tanta estadística desoladora, cuando no hay patologías asociadas al embarazo, éste puede desarrollarse con absoluta normalidad, igual que el parto.

Cambia el modelo de maternidad

De hecho, alrededor de 100 mil de los bebés que cada año nacen Latinoamérica son hijos de mujeres cuya edad oscila entre los 35 y los 40 años. Por una decisión personal o porque el avance en las técnicas de fertilización asistida abrió el camino hacia la maternidad, lo cierto es que las nuevas generaciones están muy lejos del modelo femenino tradicional, para el cual la maternidad era el único camino existencial abierto.

En las clases más acomodadas es bien notable que las mujeres deciden desarrollarse personalmente antes de tener un hijo y lo tienen cuando sienten que están en condiciones de hacerlo.

Lo cierto es que, contra viento y marea, la tendencia se está difundiendo en todo el mundo y los pañales se instalan justo antes de que el ciclo reproductivo finalice sus actividades.

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