El pene a lo largo de la historia

En muchas culturas antiguas, cuando se ganaba una batalla y se mataba a un hombre, se le cortaba el pene como trofeo. En las paredes de un pequeño templo situado en Egipto, hay frisos de más de mil años de antigüedad que muestran montones de penes enemigos. Además de ellos, hay manos que los mismos enemigos podrían haber utilizado para masturbarse o auto complacerse sexualmente.

Algunos escritores cuentan que actualmente, entre los “bereberes”, una antigua cultura africana, es habitual que un hombre joven, que se propone en matrimonio, muestre a su futuro suegro los miembros viriles de todos los enemigos a los que ha vencido, como prueba de su hombría y su derecho al título de guerrero. En 1972, en una cultura etíope, el vencedor llevaba en un brazalete los penes de los enemigos derrotados.

El pene y los testículos, como en todo el mundo se comprendía, eran el fundamento de la hombría del enemigo, y era la hombría la que provocaba las luchas. Existen otras versiones como las que se tienen alrededor de las sectas, algunas practicaban la auto-castración. Los skopsys, un grupo cristiano en la Rusia del siglo XIX, se cortaban los genitales para mostrar la intensidad de su dedicación a Dios.

El pene a lo largo de la historia

El pene a lo largo de la historia

El pene y los testículos, el lugar donde reside la hombría

En la antigua Roma, en pleno auge imperial, los novicios de la diosa Cibeles se castraban con espadas, acompañados por el sonido de la música y los cánticos. En la Siria medieval, los jóvenes cristianos se amputaban los genitales durante lujuriosas orgías religiosas y luego corrían por las calles con sus órganos en las manos, hasta que elegían una casa a la cual los lanzaban. Como si no fuera suficiente encontrarse con un pene ensangrentado en su propia casa, se suponía que los dueños de la casa elegida debían acoger al nuevo “eunuco” ¡y vestirlo como una mujer!.

La castración ya sea simplemente extrayendo los testículos o cortando también el pene, se practicó como una forma temprana de bioingeniería. Se descubrió que los hombres sin órganos sexuales eran más fáciles de gobernar y tenían un mayor poder de concentración. La sangre ya no podía fluir hacia el pene si no lo tenían, y aunque lo tuvieran, sin testículos no había testosterona que desatara su lujuria.

Había cuatro maneras de conseguir eunucos: la castración completa del pene y los testículos (estos hombres tenían que utilizar cañones de pluma para orinar); la extracción de los testículos; la separación del pene y el aplastamiento de los testículos (que se realizaba cuando el chico aún era joven). Las operaciones eran peligrosas, especialmente si se cortaba el pene y muchos morían a raíz de la intervención.

Los eunucos eran casi siempre personas en posiciones subordinadas, si bien hombres conquistados y tomados como esclavos o chicos a los que se operaba para que sirvieran a sus gobernantes. En este último caso, estar castrado era un modo de ascender en la escala social: se intercambiaba su sexualidad por una especie de refinamiento. El joven se convertía en un no – hombre, que no constituía amenaza alguna y que, por tanto, en teoría, era más útil.

Como te podrás dar cuenta, la vida para un joven en el pasado no era cosa muy fácil y pensar que hay muchos que se atreven a decir que todo tiempo pasado fue mejor cuando en realidad, los peligros a los que se veían enfrentados eran igual de aterradores a los actuales, o que lo diga cualquier guerrero que después de haber sido hecho extranjero perdía su “palito de la felicidad”… escalofriante

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