¿Qué es el amor platónico?

Apparently Plato, who came up with the concept of the platonic
relationship, was pretty excited about it. He named it after
himself. He said “Yeah, I got this new thing– “platonic”. My
idea, my name, callin’ it after myself… What I do is, I go *out*
with the girls, I *talk* with them– don’t *do* anything… and go
right home. What’dya think? I think it’s going to be *big*!”
I bet you there were other guys in history that tried to get
relationships named after them, but it didn’t work. Y’know, I bet
you there were guys who tried to do it, just went: “Hi, my name’s
Rico. Would you like to go to bed immediately? Hey, it’s a
*”Riconic”* relationship…”

Jerry Seinfeld. Episodio 103

(Aparentemente Platón, a quien se le ocurrió el concepto de una relación
platónica, estaba muy emocionado con la idea. La nombró en
su honor. Él dijo “Sí, tengo esta nueva idea… “platónico”. Es mi
idea, mi nombre, la llamo con mi nombre… Lo que hago es: salgo
con algunas chicas, “hablo” con ellas –no “hago” nada– y me voy
directo a casa. ¿Qué te parece? Yo creo que va a tener éxito.”
Apuesto a que otros tipos en la historia intentaron que algunas
relaciones fueran nombradas en su honor, pero no funcionaron:
“Hola, mi nombre es Rico. ¿Te gustaría ir a la cama inmediatamente?
Hey, es una relación “ricónica”…
”)
Jerry Seinfeld. Episodio 103

Existen numerosos conceptos que a través del tiempo han ido cambiando su significado y perdiendo su sentido original, hasta llegar a ser casi irreconocibles. Tal vez no haya un ejemplo más claro que la idea de lo “romántico”. Ésta se reduce hoy en día a una cena a la luz de las velas, música suave, hablar de amor, o se puede aplicar al hombre detallista, el que regala flores y, a veces, lee un poco de poesía, aunque no entienda mucho y el autor no sea un romántico. Otras veces se confunde a los románticos con los bohemios o, peor aún, con los hippies. Pero, con decir que a los románticos los temas que más les importaban eran la noche, la muerte y el sueño, además de la idea del amor transformador y divino, queda claro que tienen que ver más con lo que hoy llamamos un “maniaco depresivo”, que con la trova.

Esto probablemente se deba a que todos, sin distinción, desde el más bruto hasta el genio más encumbrado, padecen las flechas de Eros. Con el “amor platónico” sucede lo mismo, se ha transformado de su sentido original en un concepto no demasiado definido, como hoy día lo usamos. El amor platónico viene del gran filósofo griego del siglo IV antes de Cristo: Platón. Pero el amor que se pudo achacar a Platón en su tiempo es muy distinto del que se puede pensar hoy en día que desarrolló el filósofo.

Vayamos al amor platónico tal y como hoy lo entendemos. El amor platónico tiene que ver con amistad, cariño, apoyo, disfrute de la mutua compañía, ayuda al prójimo y confianza; tiene que ver con compartir. Todo esto lo podríamos reducir a amistad, pero el amor platónico va más allá de la amistad; se trata realmente de amor y es como el amor de pareja, pero su principal diferencia es que es una relación donde el cuerpo no entra en el amor. Vamos, la característica distintiva del amor platónico es la falta de sexo y, en buena medida, de una carga erótica. Existe una deformación aún más grande, el amor platónico como el amor ideal: “tal actor o actriz es mi amor platónico”. En este caso el cuerpo no juega un papel, no porque no se quiera, sino porque no hay posibilidad. ¿No es así en todos los casos de este amor “platónico”? El amor platónico como la última posibilidad de un amor sin esperanzas para existir, para justificar su pervivencia.

El amor platónico se pude reducir a que todos tenemos derecho a amar a quien mejor nos parezca, siempre y cuando no involucre sexo. Y es que ésa es la otra característica principal del amor platónico, no tiene que ser correspondido, con el simple hecho de amar se tiene ya una secreta y misteriosa relación con el objeto de nuestro amor, y esa relación misteriosa es “platónica”.

Amor platónico

Amor platónico

El amor platónico no nació con Platón, como muchos pueden pensar. Existe la teoría del amor dentro de la filosofía de Platón, pero el amor platónico solamente es una pequeña parte del mismo. La teoría del amor de Platón que encontramos en El simposio, busca amar lo bello, comenzando por los cuerpos y terminando en la Belleza en sí misma. El amor platónico nació casi veinte siglos después con Marsilio Ficino, un platonista italiano del renacimiento. Ficino no sólo tradujo la mayor parte de la obra de Platón, sino que fue uno de los grandes intérpretes del pensamiento del mismo. Entre sus obras está El banquete o del amor en el que trata de reproducir El simposio de Platón con personajes de la época.

Es en esa obra donde podemos encontrar la teoría del amor de Ficino, inspirada en la de Platón. Ahí Ficino retoma varios elementos y temas, pero los que nos interesan son, por una parte, la pureza del amor en las relaciones, a lo que Ficino reconoce que el amor nace por la vista, el más divino de los sentidos, y el amor así será, divino, mientras no se desplome al tacto. El amor debe mantenerse en un espíritu de continua búsqueda de sabiduría. Vamos, el amor platónico es el que une a los hombres cuando tienen una misma meta: la sabiduría. Según Ficino esto es lo que unía a Sócrates y a sus discípulos, a Platón y los suyos. Es el amor que une a la familia platónica, el amor de los filósofos que aspiran a las ideas inmateriales, a los conocimientos superiores, de ahí que no se requiera un intercambio carnal o siquiera ser correspondidos. Es el amor que une a los amigos que tienen el mismo objetivo, la misma causa o finalidad. Pero es sólo a través de la investigación y el trabajo que se comparte en el diálogo, en la continua búsqueda compartida como se alcanza el conocimiento de las cosas supremas. Por ello, el amor platónico es una de las piezas fundamentales y necesarias para poder llegar al conocimiento de las cosas superiores.

Si tienes alguien con quien hablar y aprender sea lo mismo, donde ambos tengan disposición para descubrir errores y nuevas formas de conocimiento. Alguien con quien al dialogar, más que intercambiar palabras, se intercambien mentes y corazones deseosos de sabiduría, donde las esencias se toquen y traspasen. Entonces ahí hay un amor platónico, no importa la relación, el sexo o la edad, sino el banquete de las almas que buscan la sabiduría y, como decía el mismo Ficino, conforman la familia platónica.

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