Sífilis, grave enfermedad de transmisión sexual

La Sífilis es una enfermedad de transmisión sexual causada por una espiroqueta, que es un tipo de bacteria, de nombre Treponema Pallidum, que hoy puede ser curada pero que, si no se somete a tratamiento, se extiende por el cuerpo provocando fatales consecuencias.

Esta enfermedad infecciosa se contagia por tener contacto con alguien que la padezca y penetra en el organismo por vía genital u otras mucosas, o a través de heridas sin curar en la piel. Así pues, practicar el sexo sin protección con personas de las que se desconoce si están sanas o no resulta una vez más muy peligroso para la salud, y hablamos tanto del coito como del sexo oral o del anal.

Cráneo de un enfermo de Sífilis que no recibió tratamiento

Cráneo de un enfermo de Sífilis que no recibió tratamiento

Etapas de desarrollo de la sífilis

Una vez que el contagio se ha producido, la Sífilis se desarrolla en cuatro etapas:

– Etapa primaria, que va desde los diez días hasta las dos semanas a partir de que la infección se ha producido. El primer síntoma es que aparecen chancros, que son úlceras rojas, en la zona a través de la cual la infección se ha producido. Puede ocurrir que, pasadas varias semanas más, estas heridas desaparezcan, pero esto no debe dar lugar a engaño, la enfermedad continúa en el organismo si no se ha sometido a tratamiento alguno. Por otra parte, también suelen inflamarse los ganglios linfáticos.

– Etapa secundaria, que va desde las dos semanas hasta las 12 semanas a partir de que las úlceras van desapareciendo. Surge en ese momento una especie de erupción que, aunque no causa molestias, se extiende, generalmente, a las palmas de las manos, las plantas de los pies, la boca y al húmedo interior de los órganos sexuales. En esta etapa la enfermedad resulta muy contagiosa y además aparecerán los primeros síntomas de malestar físico. Pasados unos meses, y de nuevo si no se ha tratado, dichos síntomas pueden desvanecerse sin que por ello esto implique que lo ha hecho también la enfermedad.

– Etapa de latencia, en la que la Sífilis parece haber desaparecido al no dejar rastros físicos pero que, en realidad, no ha hecho sino silenciarlos. Ahora bien, al menos en esta etapa la infección ya no se contagia. Eso si, si tampoco en estos momentos se comienza un tratamiento permanecerá en el organismo de la persona hasta que, en cualquier momento, resurja produciendo consecuencias irreparables.

– Etapa final de la Sífilis o terciaria, etapa en la que resurge sin previo aviso y se ceba con el organismo, o con un órgano en concreto, del cuerpo del enfermo, produciéndole, entre otras cosas, ceguera, grave deterioro de los huesos, parálisis o la muerte. En estos momentos, las lesiones son altamente destructivas.

En cuanto al diagnóstico, será necesaria no sólo una exploración física sino también análisis de sangre para confirmar la existencia de Treponema Pallidum en el organismo. Cuanto antes se detecte mucho mejor, pues ya ves que con el paso del tiempo su desaparición completa se vuelve una tarea complicada. El tratamiento suele consistir en la administración de penicilina, pero si se es alérgico a ella, se puede recurrir a otros antibióticos especiales para ello.

Ahora bien, recuerda que lo mejor es la prevención, incluso cuando ya las hayas padecido y estés curado del todo. Utiliza siempre preservativo y elige cuidadosamente a tus amantes para así evitar contagiarte, tanto por primera vez como en una segunda ocasión.

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