Vaginoplastia, técnica para embellecer la vagina

La vaginoplastia es un procedimiento quirúrgico que se realiza en los genitales femeninos. A veces, este término se usa para nombrar una operación de cambio de sexo. Esta operación, además, se suele realizar para reparar o modificar la apariencia de una vagina dañada, a causa de alguna patología grave o debido a una lesión severa.

Pero en estos últimos tiempos ya no hace falta tener que cambiar de sexo o padecer alguna enfermedad en los genitales para someterse a este tipo de tratamiento. La vaginoplastia se ha convertido en una operación de cirugía estética que ofrece a las mujeres mejorar el aspecto de su vagina. Por cierto, la zona a modificar más demandada es la de los labios menores o internos. Muchas mujeres se sienten acomplejadas por el excesivo tamaño de los mismos.

Esta fiebre por “embellecer” la vagina, es muy reciente. Hace veinte o treinta años, a nadie se le ocurría calificar de feo o bonito al órgano sexual femenino. El acceso fácil a la pornografía ha deformado nuestra realidad. El varón, y en menor medida la mujer, ve vaginas perfectas e imposibles en revistas y películas, y busca esas características en una pareja. Y claro, la presión afecta.

La operación implica eliminar con bisturí el exceso de piel que sobresale y que no pueden cubrir los labios mayores o externos. Lo que no se suele conocer de este procedimiento es que puede tener efectos secundarios indeseables y graves para la vida sexual de la paciente. La posibilidad de que los labios menores queden adheridos al clítoris, principal órgano de placer femenino, es alta. Y el período de recuperación puede durar hasta seis meses, durante los cuales orinar llega a ser una auténtica tortura.

Operada de vaginoplastia

Operada de vaginoplastia

Aparte de la modificación del tamaño de los labios internos, existe la llamada liposucción vaginal. Esta técnica consiste en succionar la grasa que recubre el hueso púbico, logrando darle un aspecto plano a la zona externa de la vagina.

Pero eso no es todo, no. El G-Shot es un procedimiento que promete disparar la sensibilidad de nuestro punto G, a base de rellenarlo con botox. Esto se realiza mediante una inyección y se repite cada tres meses.

Y lo que nos queda…La presión por parte del sexo masculino, acostumbrados a esas fotos de féminas que rozan la perfección hasta en el lóbulo de sus orejas, es lo que tiene. Sobre todo si tenemos en cuenta que la imagen de una vagina “normal” para un niño de hoy en día es una de la que no sobresalen los labios internos y además no tiene pelo.

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