Varicela y embarazo

El virus varicela zoster (VVZ) pertenece a la familia de los herpesvirus, los cuales gozan de una característica en común: son capaces de producir una infección primaria o primoinfección y luego persistir en el organismo reactivándose por cualquier causa que origine una inmunodepresión (depresión de la inmunidad) celular. Es un virus que enferma exclusivamente al ser humano, siendo éste el único reservorio y fuente de infección.

Este virus puede ocasionar dos enfermedades: la varicela , que resulta del primer contacto con el huésped, y el herpes zoster que se produce por la reactivación del mismo.

La varicela es una enfermedad cosmopolita, muy contagiosa y muy frecuente en niños en quienes el curso de la enfermedad es habitualmente benigno. Es una afección endémica con períodos en que se torna epidémica. Prácticamente todos los individuos se infectan en el curso de su vida, estimándose que en el área urbana el 90% de los mayores de 30 años y casi todos los mayores de 60 tendrían anticuerpos frente al virus varicela zoster.

El contagio de esta enfermedad se produce por contacto directo con las lesiones cutáneas. Se extiende desde 1 o 2 días antes de la aparición de las lesiones máculo-pápulo-vesículo-costrosas hasta cuando todas las lesiones se encuentran en período de costra. El contagio viral puede ocurrir por transmisión directa o indirecta.

La transmisión directa de persona a persona ocurre de dos formas:

· Por inhalación de gotitas de líquido vesicular transportadas por el aire.

· Por inhalación de secreciones del tracto respiratorio , particularmente cuando el enfermo tose o estornuda . La transmisión aérea de la varicela se ha demostrado claramente en los ambientes hospitalarios.

La transmisión indirecta ocurre cuando un individuo tiene contacto con artículos contaminados con secreciones respiratorias o con el liquido vesicular. La duración de la enfermedad es de 2 a 4 semanas.

El curso de la enfermedad en el adulto y en el menor de 2 años suele ser más grave por la mayor incidencia de complicaciones, pero es especialmente grave en enfermos oncológicos, receptores de transplantes de órgano, individuos tratados con inmunosupresores y pacientes HIV positivos ; pero también puede serlo en la embarazada.

Varicela

Varicela

La varicela en la embarazada

Este grupo de pacientes tiene en común un compromiso inmunitario fisiológico (normal) que favorece el desarrollo de la enfermedad y sus complicaciones.

La aparición de una varicela en una mujer embarazada es un hecho fortuito, ya que como dijimos, prácticamente el 90% de los adultos se encuentra inmunizado contra el virus varicela zoster. Es importante recalcar que la varicela fetal no se produce a partir de un herpes zoster de la embarazada, sino que el feto se contamina por vía transplacentaria a causa de la viremia materna (virus circulantes en sangre materna).

No siempre se producen las mismas secuelas en caso de infección fetal, ya que éstas dependen del momento de la gestación en el cual la madre sufre la primoinfección. Las malformaciones secundarias a viremia materna ocurren cuando la primoinfección tiene lugar sobre todo en el primer trimestre del embarazo, mientras ocurre la organogénesis. Su incidencia es de un 3% aproximadamente. La varicela perinatal se desarrolla durante las últimas semanas de gestación, alcanzando una incidencia de un 50% cuando la infección tiene lugar entre 1 y 4 semanas antes del nacimiento. De ellos, aproximadamente la tercera parte de los recién nacidos desarrolla una forma clínica de evolución grave o fatal.

Si la infección ocurre entre cuatro días antes o dos después del parto es de esperar una forma grave de varicela neonatal, con compromiso de múltiples órganos o sistemas, fundamentalmente respiratorios, que se desarrollan a partir del décimo día de vida extrauterina.

Si la viremia materna tiene lugar entre 5 y 22 días antes del parto la varicela neonatal es, generalmente, de curso benigno, ya que los anticuerpos maternos producidos contra las partículas virales, inmunoglobulinas G (IgG), atraviesan la barrera placentaria otorgando inmunidad al feto y recién nacido. Por eso en caso de infección por VVZ, es recomendable, dentro de lo posible, la permanencia del feto al menos 5 días en el interior del útero para permitir el pasaje transplacentario de IgG.

Frente a una embarazada no inmunizada, es decir que serológicamente no se han detectado anticuerpos para VVZ, se debe administrar gammaglobulina específica para varicela antes de las 72 horas de ocurrido el contacto. De esta manera se reduce la intensidad y el desarrollo de la infección materna, aunque no está bien claro el efecto sobre el feto.

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