Vida sexual durante la menopausia

Es una realidad, la sexualidad en la mujer representa un tema complicado de tratar al momento de acercase el cese de su menstruación. Para empezar, el déficit de estrógenos muchas veces origina problemas en la salud genital, donde se incluyen irritación o sequedad, de ahí que los ex especialistas en ginecología adjudican a esta situación entre las principales responsables de la pérdida del deseo sexual. Con este panorama, se vuelve más difícil lograr la excitación y el orgasmo acarreando que el “deseo” vaya desvaneciéndose – en muchos casos – a pasos acelerados.

Si bien es cierto que el sexo acompaña al individuo desde que nace hasta que muere, no se puede negar la existencia de ciertos factores que contribuyen a que el deseo merme.

En este orden de idea, cabe acotar que no se puede achacar todo al factor edad, de hecho los especialistas hacen hincapié en que se trata más bien de un problema de pereza, misma que constituye la más peligrosa enemiga de las relaciones íntimas. Las ganas de hacer el amor no surgen de manera espontánea porque sí, amerita preparación, imaginación e ideas.

Mantener la pasión en la relación llegada la menopausia

Indiferentemente de la causa el primer paso para viva mantener la pasión es una buena comunicación de pareja. En cualquier relación sexual saludable entre dos personas, tiene que obligatoriamente existir la suficiente confianza como para hablar de manera explícita acerca de los problemas que vayan surgiendo.

Con esto no solo se logra afianzar los vínculos de la relación, sino que además permite evitar que una postura que resulte incómoda, llegue a provocar consecuencias dolorosas a corto o largo plazo.

Del mismo modo, existen una que otra medida con la que se le dará un impulso considerable, entre ellas:

Cuidar y fortalecer el área genital

Muchas mujeres desconocen la importancia de mimar y mantener esta zona, por lo es necesario considerarla como otra parte del cuerpo fundamental; conviene asistir con frecuencia al ginecólogo a fin de informarle del problema y conocer los posibles tratamientos. No hay que olvidar que, mientras el cuerpo reciba una respuesta indolora ante los estímulos, es más fácil que surja la excitación.

Tiempo a solas

La gran mayoría de las rutinas y quehaceres diarios deja muy poco tiempo para la sexualidad. El ritmo acelerado y hasta el propio cansancio en sí, convierten a la cama en un sitio casi exclusivamente para descansar, dándole a la pereza ventaja para ganar la batalla. Impedir que esto no suceda es posible, siempre y cuando se planeen momentos para la pareja en los que las preocupaciones queden de lado para dar paso a la dedicación completa del uno al otro.

Vida sexual durante la menopausia: ¡es posible!

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Experimentar

Sin importar la edad que se tenga, conocer y probar nuevas cosas contribuye notoriamente a mantener el deseo e inclusive, a incrementarlo. Es necesario desechar el mito de que es tarde para aprender, puesto que el sexo no entiende de edades.

Dejar de forzar la situación

Este un punto trascendental, forzar las cosas hará que no se disfrutar del acto en sí, además de dejar una marca que puede contribuir a forjar una idea mental fija, es decir, mantener la postura de que se repetirá en el futuro. Al causar una actitud menos receptiva, la mente se bloquea, y esta es vital en las relaciones sexuales exitosas.

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