Zoofilia

Temas como este, despiertan increíble curiosidad entre todos. El sexo es un campo tan amplio que muy difícilmente se pueden encasillar a las personas por sus gustos, apetitos, tendencias, orientación o prácticas sexuales. La zoofilia, es una sexopatía muy practicada y tal vez tan antigua como la humanidad misma.

Inicialmente establezcamos el concepto de sexopatía: la terminación PATÍA hace referencia a enfermedades y al verse involucrada con el sexo, ya podrás imaginarte a que se refieren las sexopatías. Igual, hay muchas personas que se escudan en lo que es bueno para si mismos y de este modo justificar sus conductas.

El mundo es un crisol de diferencias y cada quien es un mundo aparte, único, que lo hace irrepetible. En el terreno sexual, ser hetero, bi u homo marcan una diferencia específica dentro de este campo ya que las tres son opciones de vida que nada tienen que ver con las enfermedades psíquicas – desviaciones – de las que sufren aquellos que practican sexo con animales, cadáveres, excremento o demás.

La zoofilia es un trastorno psicológico y que es considerada como una enfermedad sexual que se deriva de desordenes de tipo mental. Es practicada por personas que solo encuentran placer sexual realizando cierto tipo de actos con animales, según sea su gusto y la sensación que quieran experimentar. Por esto, te podrás dar cuenta que no son para nada sanas.

Lo más aterrador y para no ir tan lejos, es que aquí en nuestro país, en determinadas zonas de la geografía nacional, la práctica de la zoofilia es vista como una costumbre, una tradición que hace a los hombres más hombres y que marca su paso de la infancia a la adolescencia y que durante esta etapa de sus vidas los va formando “físicamente” para enfrentar su vida sexual durante su adultez.

Zoofilia

Zoofilia

Zoofilia: relaciones sexuales con animales

Tal es el caso de la costa atlántica colombiana, en donde la mayoría de jóvenes sostienen su primer relación “sexual” con burros y burras. Algo que por siempre ha sido tomado con cierta burla y morbo en el interior pero que en realidad hace parte de la idiosincrasia de esta región. Otro es el caso de quienes penetran gallinas o gallos (y estoy hablando en términos avícolas). Como te podrás imaginar estos pobres plumipedos mueren en el acto, inmediatamente ya que el desgarro que sufren es “in so facto”.

En Bogotá, existen lugares, sitios de rumba muy sórdidos, en los que las drogas y el alcohol son la combinación perfecta para que las personas quieran atravesar el límite de sus mentes y que en busca de satisfacer un morbo personal, asisten a shows o presentaciones que rayan con lo increíble.

En las clínicas y hospitales. Los testimonios y casos clínicos abundan por granel. No es raro encontrar casos de mujeres, en su mayoría mayores y solteras (o viudas) que buscando placer sexual, han sido penetradas por sus mascotas (perros más exactamente). Algunas veces salen bien libradas pero en otras el perro queda aferrado al interior de la vagina de “la dama” quien no tiene más remedio que ir a un centro hospitalario para que la “despeguen” de su pequeño french poodle llamado cookie.

Ello debido a que el órgano reproductor del animal termina en forma de gancho, lo que hace que en determinado momento de la penetración, quede agarrado de cualquier membrana dentro de la vagina. Lo mismo que sucede cuando el perro es cruzado con una perrita (animal), quedan pegados durante un buen tiempo mientras completan el acto reproductivo.

Es por ello, que antes de decir si a cualquier cosa, primero indaga un poco y entérate acerca de lo que te están proponiendo. Además de las enfermedades que se podrían estar buscando en este tipo de prácticas son inmensas.

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